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El Principio

En caída libre

En caída libre

Hace unos días llegué a preguntarme hasta dónde es capaz de soportar una persona. La contestación vino en el mismo instante. No quieras saberlo.

Si echo la vista atrás, la pasada y la reciente, llego a la conclusión de que volvería a recorrer todos y cada uno de mis pasos, no sería capaz de vivir de otro modo.

Con pasión y vehemencia, correcta o incorrecta, para bien o para mal, soy así y por mucho que quiera, no podría cambiar. Es un aire respirado que circula entre mi sangre.

Un año y medio después del principio del caos hago un silencio para la reflexión. Sorprendida por cada uno de los cambios que se han producido. Miro a mi alrededor y veo a mis amigos de siempre, incluso he aportado a mi maleta algunos compañeros de viaje nuevos y no me siento sola, uno de mis terrores favoritos.

Ha habido alguna experiencia diferente que, por carácter o por ir a destiempo, no ha funcionado. Ni puedo, ni quiero caer bien a todo el mundo. Hay tantos caminos como pasos por dar.

He cometido fallos y deseo no haberte defraudado. Mi peor juez soy yo y sigo sin saber si sería capaz de querer de la misma manera que amé. Las circunstancias que me rodean de óptimas no tienen nada y aunque parezca egoísta por mi parte, no quiero arrastrar a nadie hacia mi lodo. Aunque te necesite a diario.

Siento miedo de no tener la capacidad suficiente para seguir luchando y es la primera vez que me recorre este escalofrío. Tantas puertas cerradas hacen de mi camino un paso angosto.

Para aquel que fue mi todo, ya no me queda resuello, has ganado la partida. Te has ido de mi vida con la misma fuerza con la que entraste. A mi me quedan los buenos momentos y mi propio crecimiento, en esta ciudad que tanto he aprendido a querer. Para ti queda tu conciencia. Vive con ella, si puedes.

Al resto, a los que están desde mucho antes del comienzo de esta aventura en mi Madrid. A mis nuevas sonrisas del día a día, incluso a alguien más que aparece en la distancia. A todos, GRACIAS por estar, por escucharme en mis silencios perpetuos,  por el apoyo, por recogerme cuando me caigo, por las conversaciones que tenemos, por esas carcajadas arrancadas a la soledad y por todo lo que está por venir. Sois parte de mi fortaleza.

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1 comentario

L. -

Hace ya 23 años que te conozco y en esencia has cambiado muy poco. Rebelde, valiente y con principios.
Desde hace poco nos hemos vuelto a entender y todo comenzó de nuevo a rodar aquel 23 de Diciembre que siempre te esperará.
Te sueño, te leo, te guardo, te espero, te quiero.
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