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El Principio

Nacido de ella

Nacido de ella

 

Cuando en la tierra sólo había barro y polvo gris, Bast era el único ser que caminaba por ella. También ella era de color gris, como el suelo y el cielo de aquellos tiempos.

Llegó el día en el que se cansó del gris, se sentía sola en aquel espacio vacío. Así que miró a sus enormes pies y caminó por la tierra hasta que comenzaron a brotar flores naranjas, frutas violetas y radiantes árboles rojos.

En seguida se aburrió de las flores, de las frutas y de los árboles radiantes. Nada estaba vivo como ella.

Decidió mirar hacia sus manos y caminó por la tierra hasta que de ellas brotaron personas. Personas azules, violetas, radiantes personas rojas. Imponentes personas naranjas.

Y contempló con orgullo a las personas de colores que jugaban en el jardín del arco iris. Antes de que pasaran dos estaciones las personas de colores comenzaron a pelearse. Las más pequeñas eran las personas violetas, que tenían que subirse a los árboles para observar a lo lejos. Y tenían que comerse a las personas naranjas para sobrevivir. Las altas y radiantes personas rojas preferían usar los árboles para construir sillas y reposar sus grandes y fatigados cuerpos, así que no querían que las personas azules se las fueran a comer. Y les gustaba coger las flores violetas para ponérselas en su largo pelo rojo.

Cada una necesitaba cosas diferentes para propósitos distintos.

Así que se peleaban, gritaban y destruían cosas. Y Bast, en un arrebato de furia, posó su mirada sobre las personas y las pisoteó hasta que sus pies las absorbieron de nuevo, desapareciendo de su jardín de colores.

Sin embargo, volvió a sentirse sola. Así que en un montón de flores secas parió a Khonsu, el primer hombre moreno como ella, su hijo. Le permitió crear a la siguiente persona y él hizo una pequeña mujer violeta. Bast pisoteó a la mujer violeta para absorberla con sus pies, ya había visto el comportamiento de las personas de aquellos colores y no eran de su agrado.

- Quiero una mujer violeta -dijo Khonsu, el hombre moreno.

Pero Bast sólo le permitió hacer una persona de un color que no hubiera aparecido aún en su jardín.

Entonces él hizo una suave mujer blanca, que Bast le permitió conservar.

Y el jardín se extendió hasta los confines de la tierra. Ése fue el origen de las personas blancas y morenas.

Y cada tres mil lunas nace una mujer violeta, sólo vive bajo la luz de una luna antes de desaparecer bajo los pies de Bast.

El mundo no estuvo completo hasta que Bast murió. Khonsu se detuvo a pensar en su madre.

De su corazón surgieron las montañas. De su cráneo emergió la bóveda del cielo. De su sangre aparecieron los océanos. De sus lágrimas surgieron los ríos y del sonido de su llanto apareció la lluvia. Su rostro se convirtió en la tierra de los campos. Sus huesos se transformaron en rocas. Su voz se convirtió en el silbido del viento. Sus gritos se tornaron en truenos. De su dolor nació el Sol. Y cuando pensaba que ya había terminado, le dio a luz a él, la luna. Y de su piel sucia y cansada surgió la humanidad, manchada antes de nacer. Y sus ojos fueron testigos de todo lo que había nacido de ella.

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