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El Principio

Y de nuevo... tú

Y de nuevo... tú

En año y medio he aprendido varias cosas, algunas ligeras y otras trazadas a fuego en cada surco de lágrima recorrido.

He aprendido a dejarme llevar por una ilusión que se convirtió en obsesión y, fruto de mi carácter, su fin no puede ser otro que pasar a ser dominada. Error, los jugadores estaban a la misma altura y el tiempo empleado en enseñar las cartas fue demasiado, tanto que llegó el hastío.

He aprendido a soltar lastre contigo, jugando en campo contrario y creyendo tener dominada la parcela de los sentimientos. Otro error, cuando el campo estaba demasiado tierno y la tierra podría volverse en mi contra, como así fue.

En parte lo he hecho mal y es debido a mi curiosidad innata. Sé que no eres malo, tal vez y digo tal vez, sea que te has hecho una coraza tan férrea que ahora no seas capaz de caminar sin seguir arrastrando su peso.

Eres inteligente, mucho. Me he roto la boca diciéndolo y la sensación que me llevo es la de haber perdido una batalla contra mi razón. He querido conocerte y, lo que has mostrado, me ha convenció para seguir intentando caminar. El tema está en que las barreras las bajas deprisa y así no hay forma de conocer a una persona. Trazos no son personas.

Hemos mentido, los dos. Cada uno con un propósito no hablado. Desde una primera conversación que tuve hace año y medio hasta hace muy poco, lo he intentado y me he vuelto a equivocar. Soy mi peor juez, de eso no tengo ninguna duda. Contigo me he equivocado en el espacio-tiempo. Conmigo te has equivocado en la forma. Fruto de una conclusión extraída de otra conversación de hace escasos días, éste es el reconocimiento a mis errores.

Sin explicaciones, sin reproches, detrás de ti hay mucho más de lo que quieres mostrar y es recíproco.

A estas alturas, ya somos expertos en buscarnos las conciencias y el miedo real lo noto al no saber cuando podré parar.

Observar, intentar aprender, dar y querer tomar, dejarme golpear, guardar los exabruptos escritos y sonreír ante el recuerdo de momentos generosos. Tienes tu modo y siempre serás mi cuenta pendiente en cuanto a entendimiento y forma real.

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