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El Principio

Observando la densidad

Observando la densidad

El comportamiento del ser humano me resulta realmente sorprendente. Las situaciones que vivimos con absoluta premeditación, o en las que podemos vernos envueltos, son dignas, cuanto menos, de observación.

Estar inmerso en alguna situación nos hace perder la objetividad para comenzar a bucear en una subjetividad importante. Ninguno lo admitiremos, lógicamente, aunque sea un hecho. Estaremos intoxicados de nuestra propia vivencia y aquello de ponernos en el lugar de la otra persona, nos importa entre poco y nada.

Resulta imposible explicar la motivación de cada uno para cada situación en la que nos vemos inmersos: Inmadurez, celos, despecho, buscar una reacción para nuestro beneficio, intentar solucionar otro problema, incluso intentar solaparlo.

¿Qué nos impulsa a callar el problema hasta ahogarlo en lo más profundo de la conciencia? ¿Contarlo hasta llegar a alguien que no quiere ni escucharnos? ¿Dejarlo residente dentro hasta enraizarlo con el alma?

¿Qué mecanismo interno nos da la mejor de las paciencias con alguien que nos interesa? ¿Cuál es el que se activa para defendernos hasta de los comentarios más inocentes de otra persona que creemos que podría llegar a interesarnos? ¿Por qué la primera persona se lleva toda una serie de explicaciones y la segunda acabará con un bufido que ni siquiera procede?

¿Qué son los ataques con forma de defensa, falta de argumentos?

¿Qué es lo que nos da la suficiente perspectiva para ver claramente la solución a un problema ajeno? ¿La falta de sentimiento, la imparcialidad?

Observo, analizo, sufro y disfruto en función de lo que vaya viniendo.

Me pregunto, callo, comparto y hago inmersiones dentro de la densidad que soy.

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