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El Principio

El sentir de una carta

El sentir de una carta

 

¿Donde residen los sentimientos no expresados?

Puede ser que se hagan cada vez más pequeños, hasta encontrar su final en un latido que el corazón ahoga.

Puede ser que se hagan fuertes y grandes, fortaleciéndose con el tiempo, esperando el momento apropiado para estallar y destrozar todo aquello que tiene a su alrededor. Incluyéndonos a nosotros mismos.

Entonces... ¿Donde se guardan las cartas no enviadas?

¿Las arrinconamos en un cajón que nunca abrimos?

¿Las hacemos pedazos para eliminar su rastro?

Si las rompemos nunca llegarán a su destino, ese que estaría bien poder aplazar en el tiempo.

Si las guardamos pueden llegar a rompernos el corazón cuando nos las encontremos de nuevo y estemos menos preparados.

¿Qué hacemos con estas cartas escritas con toda la pasión del mundo? ¿Qué hacemos con ellas cuando creemos que no es el momento de recibirlas?

Demasiadas preguntas vertidas a un mundo en el que ya no circulan cartas y los sentimientos se guardan en sobres sin sello.

 

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