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El Principio

Descansa en tu tregua

Descansa en tu tregua

Sin saber qué decir, sin saber dónde ir, sientes fallar el calor que tantas noches te ha albergado. Noches donde nacían las palabras de ilusiones soñadas. Noches que ahora sientes oscurecer en tinieblas portadoras de nubes grises que te arrancan las palabras a cada respiro pronunciado.

Y sientes enloquecer la piel muda que te ahoga. Sientes como se marean los pensamientos en una cabeza llena de jardines de mayo florecidos.

Llega la tormenta al latido de los sueños dulces rompiendo la armonía que ahora sientes finita. Y un relámpago te toca la piel todavía virgen por el sol porque un día regalaste por siempre jamás el encantamiento de la luna.

Los sueños acontecen palpables en un mundo mágico a las noches que se eclipsan y llegada la primera luz del día, al abrir los ojos, a una realidad no anhelada.

Entonces, miras al cielo de hito en hito buscando un dictamen ecuánime por tan injusta realidad. Es cuando pones los pies en el suelo y te sientes tragar por la boca del infierno.

Y danzas en un mar de tinieblas enfurecidas con pasos perdidos como mariposas azules festejando los árboles a la primavera. Y te reencuentras con el hechizo de la luna ante tu mirada suspirando la llegada de aquella cometa que te pueda liberar de tu desmayo.

Si estás eres, si eres vives y si vives revivo. Sin descanso ni tregua... Tú y yo.

 

Aprendiendo a reír al son de nuestros latidos. Nuestro día a día construye ilusiones vestidas de renacer.

Enloquece mi alma al sentir su sonrisa. Y es ahora cuando busco sus manos que de forma inmisericorde la distancia se lleva.

Vendrán despertares y la agonía será diferente, ahogada en luz y brillo. Todo por ganar ante el nuevo sol de su mirada.

Me descompone para recomponerme una vez más. Así me quiere, libre y suya. Así le quiero, entero y confiado.

Si me llama estoy, si viene vuelo y si es seré. Sin descanso y en mesurada tregua... El y yo.


Nunca dejé de vivir, ni cuando respiraba despacio, ni ahora que me hace palpitar al ritmo de su resuello. Tenemos una senda por delante y nos esperamos en la encrucijada de nuestras palabras, en el cruce de las miradas que aguardan impacientes.

Los dos enterraremos a puñados de tierra amarga su pasado y el mío, para volver a edificar un presente... nuestro presente. En el que renaceremos cada atardecer para volver a morir en brazos de cribados amaneceres con tacto de orquídea y lienzo gastado.

Desvelaremos otra ciencia exacta dando paso a un ser único, la dicotomía de nuestro ser con una sola raíz y un tiempo inacabable y exclusivo.

Existe y me tiene, estamos caminando, juntos sentimos. Sin pausa quieta ni reposo lejano... Siempre, sólo, únicamente... Él y yo.

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