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El Principio

Yo mato

Yo mato

Para quienes han puesto el corazón sin recibir otro a cambio. Para quienes se arriesgan a ahogarse en el pequeño aluvión de sus lágrimas.

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Exhibían senos, miradas y cuerpos cargados de promesas, muy simples de verificar en esa búsqueda obsesiva de contratos que era la vida. Rostros tan abiertos y fáciles de leer que aun antes de comenzar, ya se leía la palabra fin.

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Las notas de una trompeta salen de los altavoces y se esparcen en el aire. Es una música triste, tenue, evocadora, de una melancolía que quita el aliento, sufrimientos agudos que solo piden ser olvidados. Es la música sin memoria que la memoria desea para dejar de existir.

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Se sentía mucho más viejo. Ciertamente si se es policía se envejece antes. Quizás algunos ya nacen viejos y lo descubren en el contacto con otra gente que sigue uniformemente el hilo del tiempo.

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En la vida hay cosas que buscas y otras que vienen a buscarte. No las has elegido, y ni siquiera las querrías, pero llegan y después ya no eres el mismo. En ese momento, hay dos soluciones: Escapar procurando dejarlas atrás o te detienes y te enfrentas a ellas. Cualquier solución que elijas te cambia, y sólo tú tienes la posibilidad de escoger, bien o mal.

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Una paloma se posó en el muro. En lo alto, hacia el mar, volaba una gaviota. Mendigos del mar y de la tierra, que se repartían el alimento entre los desperdicios que los humanos, esos pobres seres incapaces de volar, dejaban a su paso.

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Nunca he sido capaz de elegir mis pasiones, así que he tenido que aceptar que ellas me eligieran a mí.

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La muerte es fría y caliente al mismo tiempo. La muerte es sudor y sangre. La muerte es, por desgracia, el único modo verdadero que ha elegido el destino para recordarnos continuamente que existe la vida.

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No es verdad que el destino es ineluctable. No es verdad que solo se puede ser espectador de la alternancia del tiempo y los acontecimientos. Él puede cambiar, él debe cambiar esa injusticia eterna, él puede reparar las cosas equivocadas que el destino distribuye a manos llenas en ese nido de serpientes que es la vida humana. Al azar, sin mirar, sin preocuparse si lo que sucede destroza una existencia o la arroja para siempre a la oscuridad.

Yo mato de Giorgio Faletti.

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