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El Principio

Piel de otoño

Piel de otoño

Otoño. Lugar de lluvia y aire fresco.

Acicalado de colores rojizos, vestíbulo del frío.

Temperatura de abrigo envuelto en tus abrazos.
Tiempo que codicio pasar contigo.

Otoño. Apeadero de un verano que quedó atrás.

Rebosante de luz y explosión de colores que me traen tu espejo.
Antesala del invierno con su nieve albina y su relente brisa.

Otoño. Magia en el cielo de alma extraña.

Momento en el que los árboles se desnudan de hojas para centrar su reinado en su propio ser.

Muchos días por delante para hacer de nuestras mañanas primaveras de cobrizas hojas caídas.

Acaricia un sueño

Acaricia un sueño

Sin haber destruido las esperanzas, sigo acariciando sueños. Por el día creen hacerlos pedazos, por las noches los quemo para edificarlos de nuevo y así, darles el puro placer de ver cómo caen.

Romperé el maleficio en el momento que comience a subir directa a la cima, con uñas y dientes. Temeraria y libre, en contra de lo previsible.

Estanque blanco que no refleja desafío. Sin normas por infringir, el destino está en juego.

Sólo los fuertes serán libres en su mundo de idiotas.

Mientras deambulo horas, leo fotografías y veo historias aferradas a sueños sin otro lugar que aquel mundo. Su mundo, encerrado entre paredes ilegibles.

Puedo sembrar cualquier cosa, superarme. Hay razones para todo.

En las sombras giran, bailan y se diluyen. Yo camino por los sentidos necesarios para ignorar agotados proverbios.

Hay una historia que me gusta mirar, una leyenda de cara hermosa, unos ojos que trasladan a un lugar mejor.

Creo en mi sueño.

 

Segundos de arena

Segundos de arena

Lleva la cuenta de los segundos que restan para recibir su abrazo. O quizás sería mejor decir El Abrazo, tanto tiempo esperado. Recuerda todo aquello que ha vivido y... lo necesita, lo ha echado de menos.

Ya quedan menos segundos y es cuando bailan los pensamientos. Parece no recordar dónde estaba cuando la mano que da la vuelta al reloj de arena, amenazaba con una huelga.

La vehemencia se viste de corazón para hablar con la reflexión. Quizás a ti te queda muy lejos, pero yo necesito escuchar otros latidos para recordar cómo suenan los míos.

Segundos, que un tiempo atrás amenazaban con pararse. Segundos, que a estas alturas desea que corran a una velocidad endemoniada. Segundos, que día a día van quedando atrás. Segundos, que cuando se agoten pondrán fin a tiempos de distancia.

Dos lunas

Dos lunas

 

La luna se asoma.

Conjunción de razón en calma y pasión desatada. Quietud de tiempo aprisionado en ese sonido a tu espalda.

Observa.

Un jardín de arena embebida en sal. Oscilación quieta de rumbo tranquilo y sin olas. Todo es sosiego.

Sonríe.

Mirada clara apresurando latidos de emociones contenidas. Tu voz regalo de verbo mudo, suspiro evocador de nuevas mareas.

Se estremece.

Palabras robadas al olvido, mecidas en una alfombra de sonrisas en tus labios.

Sueña.

Besos de luna roja incontables al contacto de nuestro aliento en candente entrega.

Sabía que vendrías. ¿Navegamos sobre esta locura?

Lengua de lava

Lengua de lava

 

Mana sangre en forma de lava que corre ladera abajo y no encuentra fin.

No te muevas, no latas, no respires, haz que se vaya. Huyendo y escondiendo la conciencia se consigue apagar el miedo.

Ríe, palpita, siente, ven. Cómete a mordiscos el poco valor que asoma de la boca del volcán.

Desciende sola en un río de piedras rodando al tintineo de sus golpes. Suena a realidad el miedo de unos ojos reflejándose en otros.

Toda se soporta, hasta la soledad que se aparenta destruir. No quieras saber qué peso puedes soportar, dentro del volcán hay vida sin medida ni sentido.

Ordenando el interior para que en el invierno todo vuelva a la calidez recordada. La tristeza volverá a ocupar su pequeño espacio.

Algunas palabras deberían decirse en susurros y no perder esa forma de sorpresa que asesina.

Si me dejo llevar, cualquier noche de éstas tocaré tus dedos de lava y volveré a dormir sonriente.

Filo de nocturna luna

Filo de nocturna luna

Tras algún tiempo espacioso de olas y vientos en pleno baile, te busco en esa arena blanca y creo ver un nosotros.

Desde el filo de luna nocturna que toca mis pies mojados de playa, te miro en silencio.

Junto a la noche plena de estrellas me pregunto si sabremos continuar, si recordaremos la magia, si transitaremos caminos de besos y distancia sin anhelo.

Dejando atrás aquel trozo de alma que pertenece al infierno, cerremos los ojos y volvamos a jugar con las olas, cruzar montañas, subir puertos y atravesar ríos de bravo caudal. ¿Los ves? Estaban detrás de aquella nube esperando el aire fresco de la noche.

Construir sueños y vivirlos al minuto para dejarlos macerar en su limbo, dispuestos a hacernos brillar en cualquier otro deseado instante de luz rota.

Una sombra verde de árbol, un sol buscando a su luna en el final de un verano, dos piedras en un tejado.

Unas ganas que creí perdidas.

Desde el tejado

Desde el tejado

Hace tiempo que vive instalada en lo alto del tejado. A veces despliega la escalerilla que da acceso a la buhardilla, sube y después de pasear a oscuras por un laberinto de cajas y muebles viejos llenos de polvo, abre la pequeña ventana que está cerca de la chimenea y sale al aire libre.

Suele sentarse al final de una de los aleros de su tejado, con los pies colgando, y mira las ventanas del resto de casas intentando adivinar las vidas que hay dentro. A veces, cuando su imaginación no la permite saber las historias que se cuecen en aquellas casas, llamaba al Largo, es su amigo imaginario (o no); una especie de muñeco de trapo, sin ojos ni sonrisa, con un sombrero de copa que tiene la habilidad de ver detrás de las paredes. Ellos son compañeros de teja desde hace muchos años, justo desde el momento en el que ella decidió subir para estar sola y huir un momento de casa.

A él le encanta imaginar la vida de los otros, los sueños y las ilusiones que se esconden sobre los tejados que ve desde lo alto de aquella casa. Y es por eso que el uno al otro, muchas veces, se sirven de ayuda. Hay días que incluso discuten sobre qué ve cada uno en la vida de los otros y qué esperan de las suyas.

Ya le queda poco para volver dos pisos más abajo. La fecha se aproxima. Sólo necesita un poco más de tiempo para recuperarse del todo. Descenderá de nuevo por esa escalerilla y desandará aquellos pasos entre viejos muebles y cajas apiladas.

El sentir de una carta

El sentir de una carta

 

¿Donde residen los sentimientos no expresados?

Puede ser que se hagan cada vez más pequeños, hasta encontrar su final en un latido que el corazón ahoga.

Puede ser que se hagan fuertes y grandes, fortaleciéndose con el tiempo, esperando el momento apropiado para estallar y destrozar todo aquello que tiene a su alrededor. Incluyéndonos a nosotros mismos.

Entonces... ¿Donde se guardan las cartas no enviadas?

¿Las arrinconamos en un cajón que nunca abrimos?

¿Las hacemos pedazos para eliminar su rastro?

Si las rompemos nunca llegarán a su destino, ese que estaría bien poder aplazar en el tiempo.

Si las guardamos pueden llegar a rompernos el corazón cuando nos las encontremos de nuevo y estemos menos preparados.

¿Qué hacemos con estas cartas escritas con toda la pasión del mundo? ¿Qué hacemos con ellas cuando creemos que no es el momento de recibirlas?

Demasiadas preguntas vertidas a un mundo en el que ya no circulan cartas y los sentimientos se guardan en sobres sin sello.

 

Durmiendo una realidad

Durmiendo una realidad

El sendero se reduce en un temor al ocaso alzado, exclusivo y sonoro en cabeza que bulle.

Tambores mirando al acecho desde su ventajosa y solemne rama, sospechan y se mueven en un reptar insinuante.

Vagón huérfano de locomotora subiendo por tu pelo. ¿Alcanzará la cuerda floja el final?

Déjame pedirte que no me despiertes. Perdido pensamiento y a destiempo, semillas plantadas en la lluvia del tiempo esquivo.

Sigue cayendo crisálida de rotas alas, escucha el rumor de fondo y desde el suelo verás la proyección de luz, para troquelar el siguiente billete, sólo de ida.

No hay escondites, sin sentidos de horas en fotografías de colores ajados, líneas convergiendo donde nunca estuvieron.

Movimiento en el plano de la foto, mirar al sol y dejar que se queme en lid de palabras. Paseos irresistibles en silencios de batir de sueño.

Déjame dormir en esta realidad, abriré los ojos cuando deje de sentir frío.

Mirando hacia atrás

Mirando hacia atrás

Un año después vuelvo la vista atrás y aún no me deja indiferente releer el blog. Mejor mirar hacia delante, llegará el tiempo en que sabré hacerlo.

Tantas sensaciones vividas que, según el día, me hacen sonreír el alma o brotar lágrimas de sangre.

Cambios y más cambios, sin piedad, ahondando en la herida, fruto de aquellas dos palabras pronunciadas hace un año y del día a día. Intensa prueba.

Sonrisas que iluminan el camino, ojos positivos que me enseñan a ver más allá de mi momento y unas manos que dan todo a cambio de nada. Mis tres soles que están aquí. Mis niñas, siempre estaréis conmigo.

Amistad sin más aditivos, lo que tanto anhelaba. Mitigando el vacío que una ciudad desconocida producía en mí, asustada y sola. Entregando a manos llenas lo que tienen, que es mi todo.

Me sorprendo a mi misma constantemente, estoy viva y sigo adelante. Intento envolverme en locura para no pensar en mañana. Sigo mi instinto que soy yo.

No hay resumen que englobe un año como este. Lo llevo en mis ojos y de ahí nunca se irá.

Sigo caminando descalza y es hora de volver a sentir.

Pasos en falso

Pasos en falso

El día que concibas que detrás de todo esto hay personas tanto o más inteligentes que tu.

La semana que dejes de enmascarar palabras con sentimientos.

El mes que dejes de creer que eres el ombligo del mundo.

El año que decidas empezar a vivir y aprendas a caminar de nuevo.

La vida que vuelvas en ti, comprenderás tantas cosas que ya será demasiado tarde.

El aire que crees cortar, se ha vuelto en tu contra.

Despierta de esos años que llevas arrastras.

La línea del vacío

La línea del vacío

Se relaja para saborear la espectacular visión que le regala la naturaleza.

Estira sus brazos y piernas, destensa los músculos de la nuca. Cierra sus ojos para abrirlos de nuevo vestidos de calma.

Piensa en aquel nacimiento traumático. Dos palabras en forma de contracción y allí quedó a merced de un mundo nuevo.

Al frente la línea del vació que proporcionará unos distantes minutos de absoluto silencio.

Doce lunas frente a un destino incierto. Muchos soles invisibles de locura pausada.

Y su todo se convierte en nada, blanco sobre gris en dos vertientes.

La sangre no fluye, la respiración se corta.

Una mariposa cacarolea con el viento que topa contra sus alas, rozando su línea.

Vuelve a la quietud sigilosa de la inactividad, indolora e indefinida. Su memoria juega al escondite y surge una idea.

El tiempo destina locura si respira espacio.

 

Misterio en una gota

Misterio en una gota

Y la certeza cae por su propio peso. Ya no es necesaria. Es demasiado pesada y llega un momento en que representa más una molestia que una ayuda. La armadura debe caer.

El recelo hace que ella le mire de reojo, quiere comprobar si él también se viste con el mismo metal pesado, tampoco quiere mostrarse al descubierto la primera. Se acerca poco a poco, dando vueltas, como si fuera un baile animal en pleno apareamiento. El la observa desde el centro, vigilando mientras ella se acerca pausadamente. No quiere pasos en falso.

Y es cuando sucede lo inevitable.

La atracción de sus cuerpos es brutal. Tanta, como repulsión gritan sus armaduras, no quieren, se repelen. El amor no es compatible con esta protección. Y es cuando el corazón estalla y todo salta por los aires. Primero el blindaje de los brazos, y después van cayendo el del pecho y la espalda.

Ella ya sin coraza, llega al corazón de él y lo toma con sumo cuidado, sin dañarlo y con sus dos manos. Una vez pasado el trago del primer contacto, él levanta la vista más tranquilo.

Una estantería en el medio de su sala espera al nuevo inquilino. Ella llevará su corazón con todo cuidado y, después de pararse un par de veces y tener algún encontronazo con la experiencia, llegará a su destino.

Una vez lo instale, ya sabe que le tocará estar pendiente de que no pase ninguna necesidad. Ella es consciente de que en aquel estante, la nueva ilusión en forma de corazón crecerá hasta que se haga grande y decida volar hacia otras tierras, junto a otros corazones.

Solo alcanzará a musitar:

- Prometo cuidarte como mejor sé. Ayúdame a descubrir la esperanza de que vuelva... de que volvamos a creer.

Y todo en una pequeña gota. 

Tristeza y vacío

Tristeza y vacío

Las paredes se siguen cerrando hasta que no quede nada. Aunque es material, le duele y da paso al vacío de una ilusión robada.

Todo son canales navegables y este el que ella decidió. Una parada en sus alas.

La ciudad vuelve a arder, el humo y el fuego no dejan ver más allá. No hay inspiración, no hay fe, no queda nada.

El silencio nunca traiciona. Ella deja que suene y se siente mejor, es cuando alcanza a tocar.

¿Se extinguieron sus errores? Sólo deberían doler y no matar. Se ha llevado una gota más, hoy quedan menos.

Sólo tristeza y vacío. 

Sigo en ti

Sigo en ti

Estoy aquí, en tu camino, seguiré aunque no quieras. No dejes de hablarme, no permitas que calle... No me ahogues.

La historia de tus ojos dice tanto o más de lo que quieres ocultar. Puedo ver el dolor tras tu sonrisa y la felicidad en tu ironía. Déjate salir y disfrútalo... es tuyo.

Por cada trazo que reconozco, otro se me escapa. Muchas cosas en común y una sola por definir. Nuestro camino. Déjame saber lo que inunda tu mente, déjame seguir siendo quien mejor te conozca.

Tu sosiego, tu sustento, tu mano cuando sientas que te hundes. No me abandones si crees que puedo salvarte.

A la par y donde quiera que estés, llevemos el peso juntas. Con todo lo que vendrá y todo lo que fue, no importa cuán lejos.

En el camino.

Despereza a tus fantasmas para mí. Deja sobre mis manos tus pensamientos derrotados. Pasea por este lugar sagrado en el instante en que tus sueños parezcan rotos. Camina dentro de este templo y déjame seguir siendo quien te entienda, quien te lleve si es necesario.

Buscaré bajo esa superficie sangrante, entre las ramas de tu camino perdido y una vez más me introduciré en él.

Has aprendido a caminar de nuevo, no todo va mal. La desesperación ya no te acorrala porque el sol vuelve a brillar, le hice salir para ti.

Así que no abandones, no te rindas, Mar.

Un gesto

Un gesto

Delante de millones de personas, ese gesto sin importancia, ha valido para volver a echarte de menos hasta las lágrimas que nunca te dejo ver.

Siento rabia de no saber parar esta espiral de desapego. No me habéis enseñado a exteriorizar lo que debería moverme hacia ti. Soy echándote de menos en esta lejanía cada vez más distante.

Estás al alcance de un beso, una caricia que no recuerdo, un te quiero con olor a jabón fresco. Y todo acabará por esfumarse cuando ya no estés.

Debería parar todo esto y no sé cómo hacerlo. Desconozco tu reacción si doy el paso y temo el rechazo de tu sorpresa.

Llevamos mucho tiempo de este modo y seguimos creciendo las dos en sus mundos. Entrelazándolos a golpe de teléfono, cada una con su mirada de querer a morir.

Entiendo que es tu forma y la respeto. No me van los juicios, soy como él y sé que le ves constantemente reflejado en mí.

Tu amor
Tu dolor
Tu vida

Algún día sentirás cómo soy y en uno de mis arrebatos, te robaré todos estos años con un simple gesto que sólo viviremos tú y yo.

Si supieras cómo me muere echarte de menos. 

Sueño de lluvia

Sueño de lluvia

Entre cafés, distancia, recuerdos, teclas, voces al otro lado y algún sentimiento velado por nuestras carcajadas, vuelves a mí.


No nos olvidamos el uno del otro, un caballero de larga melena y una dama con ausente caminar.


Hoy has decidido entrar de nuevo y bien sabes que te espero. Por encima de cualquier adjetivo somos amigos, ayer, hoy y siempre.


Conoces las palabras de mi cuerpo, he intentado resumirte las de mi mente. Quieres más.


Conozco el aliento de tu ser y el decorado de tu vida. Eres capaz de dar a manos llenas y romper tu latido. Quiero más.


Este extraño nexo que nos une desde hace ya 22 años, por alguna fuerza desconocida ha de significar algo.


Eres cristalino y ese es mi temor. Te quiero y me quieres. Nos sabemos cada vez en menor distancia y con esa cautela que requiere tu momento y el mío.


Caminemos sin ausencias desde nuestro mediterráneo diluido en clara voz. Ni prisas ni demoras, ni overbooking ni asientos vacíos, ni delante ni detrás, a la par.


En mi terraza la luna despunta, irremediablemente una y otra vez. Me provoca para que salga a mirarte.


Duerme y no te apresures. No detengamos el impulso de los sueños de lluvia. 

Descalza ausencia

Descalza ausencia

Ella, mujer de piel blanca, moteada de pecas y pelo rebelde se dirige hacia la taquilla de aquella destartala estación. Camina ausente y le mira desde su luminosa noche de luna quieta. No espera tren, no aguarda destino, sólo camino.

El azar juega su baza y se sientan cerca, en la imposible medida de unos palmos distantes. El tren parte, la luz que filtran las ventanas le regala un perfil de aquella mujer ensimismada.

La vía de esos vagones es un camino decidido de antemano por vidas pasadas. Túneles y líneas rectas, parada en ciudad extraña y fonda hasta llegar al mar.

Deja atrás una morada de cielo luminoso y ajetreado paso. La casa de aquella infancia que tanto teme retomar. Desea otras pisadas de blanca sal y arena tibia.

El tren se detiene, le vuelve a mirar. Ojos de mar amaneciendo, vuelo de pájaro perdido, mirada de pescador inexperto.

El se lleva el destello de una débil silueta, aquella mujer de indómito pelo y piel blanca caminando por la arena, descalza en ausencia.

Suerte

La palabra buscada, el sentimiento expresado, el detalle ilustrado, la luz encendida, la pista perdida. Has sido, eres y serás.

Pendiente cuando me descuido, siempre a punto cuando te escucho, un don que sólo tú tienes.

Sorpresas que no lo son, vías muertas que nunca tuvieron principio, juegos inconscientes en plena consciencia. Mi curiosidad innata sin ánimo de lucro frente a una brillante arma de doble filo, robusto por un lado y quebradamente escondido por el otro.

Beneficio mal entendido y en diferente sintonía. Sordos en países de ciegos, ciegos en países de mutilados, inteligencias intentando posarse en latidos aletargados.

Sin herir, de frente y con un par. Como no puede ser de otra manera.

Sólo eres literaria veleidad. Mi camino está ahí afuera, sólo te deseo que encuentres el tuyo.

Mil pedazos

Mil pedazos

Tanto cariño, amaneceres y sonrisas... tantos te quieros, se quedan en vapor de agua, en golpe de gracia.

Las palabras se rompieron y algún pedazo sigue apareciendo, mudos testigos.

Tus grandes ojos quieren seguir mirando, tirados en el suelo y ahondando en la herida de tus balas en mi pecho.


Y es cuando el alma decide romperse de nuevo. Esquivo tu llamada, rodeo tu estocada.

Y el otro tormento, el que sabe llenar de palabras mi día. El que ha conseguido que crea en un futuro... cada vez más lejano.

Hubieras tenido un mundo pleno de lunas sin nubes, de descanso bajo la fría sombra de un árbol, de manos que tocan las piedras de un alma remendada a golpes de vida.

Pero no, no te basta. Un par de besos ajados, una mirada de lado, un corazón partido en fingida saliva. Una cansada voz en distancia lejana.

Sigo, lucho, vivo... necesito aire.