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El Principio

Distancia

Distancia

Enero trae las noches más frías. Sentimientos contradictorios, pensamientos de niebla abrigados al frío que hiela.

Días en que las ideas se mecían más cálidas que nunca. Viajes que se encamiban llenos de vida para poder atrapar esa ternura hecha realidad, hasta que cae el frío de la madrugada, cansado de recorrer largas estaciones y lo inunda todo.

Viajes de vuelta donde la tristeza no deja articular palabra y el sinsentido busca hueco en la cara del alma.

Memoria cada vez más lejana de un tiempo ya perdido. Memoria que se evoca complaciente en cada ciclo definido. Etapa quemada ante los cielos estrellados de nieve.

Latidos de tiempo en cada mirada dedicada, silencio reconocido por cada vez que no llegaron a rozarse los besos.

Caminos vestidos de polvo, bajo el bochorno disfrazado de color de verano, que se convierten en viandantes fangosos debido a la inevitable lluvia de invierno.

Pasa el tiempo fortaleciendo a cada paso el aprendizaje del nuevo amanecer.

Frutos endulzando el sabor a cada mordisco... o quizás no, quizás era amargo...

En otra vida, en otro mundo... a tu lado.

 

Días confiados, pasajeros de largas estaciones, vuelven las horas inexplicablemente eternas. Días arraigados, donde los recuerdos se difuminan perdidos entre las luces de colores que engalanan las calles.

Del cielo caen las noches de tregua en un amor soñado inextinguible. Noches sin tregua para los pensamientos perdidos en las, por ahora, noches más oscuras.

Sintiendo el dolor a cada latido del corazón cuando resuena, en lo más profundo de ti misma, el juramento eterno de aquel día caluroso. Compromiso que eriza tu piel morena hasta hacerte sentir traicionada por las palabras dichas. Discurso maduro que colma todas las atenciones de tus pensamientos más íntimos. Buscando una respuesta o quizás una pregunta o, incluso, puede que busques un motivo. Sorpresa de sentencias ajenas dónde indagar los fundamentos de esta desdicha...

Ahora, la oscuridad de la noche te deja como prenda un mar de cometas en tus ojos. Y buscas dispuesta, en el silencio de la soledad, aquella mirada que un día te habló. Aquella mirada que fue amasando tu calma perpetua...

La palpitante nostalgia de estos instantes la sientes arañar a tu son. Los sueños que un día fueron azucarados y ahora, de pronto, han acontecido aguados. La cometa que un día te acariciaba con suavidad ahora la sientes volar dentro tu piel, como una aguja que va descosiendo todo aquello que fue tejido durante tanto tiempo.

No sientas ahogarte en el calor de tu corazón. No quieras reavivar las brasas que ahora queman. No hurgues en el revés, no lo abras para hacerlo decadente, no vivas en esta nube oscura, eternamente...

Aunque creas la voz perdida cuando lo que quieres es gritar. Aunque el mundo se desdibuje cuando lo que quieres es ver claro. Aunque te sientas lejana cuando lo que quieres es tocar. Aunque la incertidumbre te paralice cuando lo que quieres es correr. Aunque la desdicha te encuentre cuando lo que quieres es buscar la suerte. Aunque...

Aunque te sientas perdida en medio de este nuevo camino cuando lo que quieres es ser rescatada. Es entonces cuando debes creer que no estás sola. Es entonces cuando debes creer en las manos amigas que te guarecerán.

Y no acates las palabras voladizas porque el viento sopla fuerte y se las puede llevar mar adentro. Y no sientas desmayar el respiro cuando por la tarde queme el recuerdo de las voces sentidas porque conciso llegará el olvido...

Como el labrador que labra el campo, sigue el hilo de tu surco y tras cualquier golpe de azada encontrarás una terrosa fruta escondida. Fruta que ha madurado con el tiempo y lleva grabado alguna textura diferente. La textura de aquellas personas que han hecho, hacen y harán el largo camino contigo, cogidas de la mano...

Rompe el alba... Despierta.

Rompe el alba... Despierta.

 

Viviendo ese instante, en medio de una multitud que entona las mismas palabras, siento latir mi corazón cada vez con más fuerza, más apresurado.

Me sitúo en aquel punto estratégico; un banco perfecto y me dispongo a emitir la señal esperada.

Veo pasar caras desconocidas, ojos que se sienten observados, pies que se mueven al compás. Van pasando las letras, las personas y los acordes mientras me pasean los pensamientos por la cabeza, entre trago y trago.

Oyendo palabras sin escucharlas, miro pero no veo nada... Y vuelvo a sentir palabras y más palabras que no atiendo.

La espera es larga en la noche más corta. La desazón es inevitable, el deseo desesperado. La falsa calma aparenta estar, la inquietud me hace temblar. Vuelvo a buscar y pierdo la mirada en ojos que me miran y no me dicen nada.

Cambio de escenario, comienza el espectáculo. Cuerpos tibios, juntos, suaves, excitados... Cuerpos que me impiden el paso, que me privan observar. Me siento aturdida, no quiero pensar pero me viene a la memoria, no lo puedo evitar. Sigo mi camino, me guía el sonido, me tira el latido. Me meto como un animal en tu camino, no me doy cuenta de que me resisto a esconderme. Quiero ser encontrada...

Busco con la mirada, expectante a la mano que me toque, unos brazos que me envuelvan, unos labios que me sonrían plenamente. Ilusiones...

Sigo la letra de manera inconsciente y a la vez intento adivinar el terreno silenciosamente. No está...

Me hablan las letras, identifico momentos por vivir, esos que dejaremos aparcados en el eco de nuevas risas, instantes por llegar. Escucho e imagino. Sueño...

Levanto los ojos hacia el cielo buscando aquella estrella, la que brilla especialmente por encima de las otras y espero que me hable, que me envíe una señal. Y de pronto, mi corazón se inunda de una melancolía predestinada. Nostalgia que me habla sin querer ser escuchada. Y es entonces cuando entiendo que el camino es largo y que son muchas las paradas que he de hacer y pocas las indicaciones que me orientarán. Todo es oscuro, demasiado y sin el marrón de tus ojos.

Dentro de mi siento que estás presente y me apresuro a salir de la cueva. Quiero ser encontrada...

Mientras, sigo mascullando entre dientes, me empeño en encontrar tu mirada. Y ahora es cuando escucho aquellas palabras que nos recuerdan, que me hacen volver a pensar en ti. Seguro que también las estás escuchando, lo presiento y me vuelvo a estremecer.

Prisionera por la impotencia que me invade, siento desfallecer las esperanzas soñadas y percibo el desmayo de tu esfuerzo en un final imposible. Huida inmediata. Esperanzas batidas por el miedo y el desengaño. Herida invisible. Dolor en el corazón. Mordisco en el alma.

Llega el final y caen lágrimas del cielo. ¿Estrellas que lloran? Será la luna... Las luces se apagan y la tristeza clandestina se refleja en mi silencio. Buscando por última vez aquel rostro secreto y recordando que una sola mirada habría bastado, no hacían falta palabras...

Huérfana de esperanzas busco cobijo para guarecerme. Tempestad que a cada paso se aviva y se enfurece más y más. Veo en el cielo un espejo donde mirar mi reflejo y me siento cada vez más pequeña. Falsas ilusiones ahogadas...

Vuelve a sonar dentro de mi el dulce rumor que me recuerda el sueño deseado y me encamino a encontrar una respuesta. Ilusiones añoradas...

Respuesta que no se hace esperar y que me desnuda hasta que rompe el alba y me mira mientras me llega una música suave. Son las horas soñadas... Despierta.

Tú y yo

Tú y yo

Te quiero. Estamos juntas desde que nací y, teniendo en cuenta incluso los altibajos que ha atravesado, atraviesa y atravesará nuestra relación, mi cariño hacia ti crece cada día que pasa. Y según que ideas, ni te las mereces, no.

Me has dado muchísimo, es cierto. Mis pulmones se han sentidos arropados de aire fresco gracias a ti, me has enseñado todo lo que sé y seguirás siendo mi maestra hasta el día que me abandones. Pero esta bandeja de plata donde me has servido tantas alegrías, también me ha traído sufrimiento, que en estas fechas me ocupa con más fuerza. Eres capaz tanto de dármelo todo y hacerme sentir plena, como de llevártelo de golpe y hundirme en la tristeza más absoluta.

¿Cuántas veces me has oído preguntarte por qué? ¿Cuántas veces te he mandado a tomar por saco y te he amenazado con dejarme ir de tu mano? Pero tú seguías, inmutable, mirándome con cara de póker y orgullosa de creerme valiente, lo suficiente como para no abandonarte.

No es así, vida mía. Es que te quiero por encima de cualquier cosa. Porque tú me lo das todo y sin ti todo se queda en nada.

Tus mil caras

Tus mil caras

He visto un rostro con mil semblantes, y un rostro que no era sino un solo semblante, como si estuviera en un molde.

He visto un rostro cuyo resplandor no ocultaba su fealdad interior, y un rostro cuyo resplandor escondía una belleza espléndida.

He visto un rostro viejo con arrugas inexpresivas, y un rostro terso en el que todas las cosas habían dejado su huella.

Conozco los rostros porque miro a través de la tela que mis propios ojos tejen, y busco la realidad que hay debajo.

جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد
الأحمق

Madre

Madre

Madre, cuyos ojos se destensan cuando les ve, sin tristezas ni manchas en ese color miel de grises y verdes.

Madre encontró su hueco en la felicidad de la vida para más tarde dejársela a ellos. Sin peros... sin egoísmos.

Madre, cuya vida detuvo el día que partió su otra mano y sus labios probaron amargas lágrimas.

Madre, quien no deja entrever palabras de furia o decepción.

Madre, que les ayudó a vivir y sigue haciéndolo.

Su regazo es más cómodo que cualquier manta mullida y acogedora. Su historia es mejor que la mejor de las novelas que hay sobre la tierra. Su imagen de madre es más hermosa que un paisaje fascinante. Su sombra es más respetada que la sombra de grandes árboles cargados de pesadas hojas.

Madre, que siempre viajará a través de sus ojos.

Madre que vives en nosotros.

Te sueño

Te sueño

Maleta de Navidad

Maleta de Navidad

 

Está haciendo la maleta. Poca ropa es necesaria para una semana. Se decide por la más cómoda, como mucho unos tacones para la cena del 24 y el maquillaje para intentar disimular esas ojeras que hacen juego al color de sus ojos.

Se detiene un momento y se sienta en la cama, al lado de la maleta. Recuerda pasadas noches de sonrisas y afecto en el aire. Vuelan sus recuerdos por todos aquellos años de tranquilidad en torno a un plato de sopa y una sidra.

Vuelve a ver aquellos ojos que la seguían por todo el piso, tan parecidos a los suyos y con el orgullo dibujado en ellos. Buscando robar un minuto para mirarla y saber si todo iba bien. Un caricia en la cara y no hacía falta nada más.

Ahora todo ha cambiado y la maleta sigue esperando. Entre los pantalones y el abrigo, decide poner sonrisas, cariño y tranquilidad, serán un buen regalo para su madre. Ella revive los mismos recuerdos multiplicados por 40 años y diseminados entre sus dos pilares.

Cierra la maleta y coge ese avión. Ya se acerca esa temida noche.

 

Baile de besos

Baile de besos

 

Imaginar y ver como serán de tímidos los primeros, emocionados, llenos de vitalidad y de encanto. Esos que sólo pensé para ti, con los labios temblando y el cuerpo a rebosar de vibraciones. De los que poco a poco crecen y van tomando confianza. Los que se adivinan íntimos, cálidos y tiernos en los sentimientos. Los que se perpetúan con lazos eternos en nuestros pensamientos.

Dulces, suaves y sinceros. Aquellos otros que se comportarán juguetones y recorrerán nuestros ojos. Pequeños pasos de besos sugerentes. Cerrar los ojos y sentir tus labios dibujando camino por mi vida. Y después, abrirlos y ver un cielo lleno de estrellas brillantes mientras me vas regalando aquellos besos azucarados que tanto me gustan, como nubes de colores.

Y fundirme en tu abrazo hasta que traspase mi infinito. Y seguir con el baile de besos con los labios cerrados, entre risas y miradas que silencien a más de mil palabras. Como me gustará sentir esa tierna huella de tus besos, esponjosa como la arena, cálida como un día de verano y larga como la distancia que nos separa.

Tus labios carnosos dándome cada uno de los besos que me has prometido. Son tantos y tantos besos que ya he perdido la cuenta, confundida en más besos deliciosos. Las delicias de nuestros primeros besos de calor.

Cómo te gustará que no se acaben nunca mis besos dulces y golosos como el chocolate templado, tan frescos que te gustarán más que aquella canción que no te cansas nunca de oír.

Tus besos suaves como la seda y sabrosos como la fruta madura. Me vestiré de gala para mantener por siempre este baile de besos sensuales, dejándome llevar por el sonido de tu compás calmado, amparándome en el refugio de tus abrazos, sin cesar en las celebraciones con besos cada vez más y más deliciosos.

Aquellos besos de delirio que tanto me gustará darte...

Faltas tú

Faltas tú

En la hora más tranquila de la noche, cuando estaba ya medio dormido, mis siete YO se sentaron en círculo a conversar en voz baja.

PRIMER YO: Aquí, en este loco, he vivido todos estos años sin tener otra cosa que hacer sino renovar su dolor durante el día y recrear su tristeza por la noche. No puedo soportar más tiempo el destino que me ha correspondido y me rebelaré.

SEGUNDO YO: Tu suerte es mejor que la mía, hermano, porque a mí se me asignó ser el YO alegre de este loco. Yo río su risa y canto sus horas felices, y con pies tres veces alados danzo sus más luminosos pensamientos. Soy yo quien debe rebelarse contra una existencia tan fatigosa.

TERCER YO: ¿Y qué debería decir yo, entonces, el YO amoroso, encargado de la antorcha ardiente de pasiones salvajes y fantásticos deseos? Soy yo, el YO enfermo de amor, quien se debe rebelar contra este loco.

CUARTO YO: Entre todos vosotros, yo soy el más desdichado, porque nada me fue dado sino el abominable odio y el destructivo rencor. Soy, el YO tempestuoso, el único nacido entre las negras cavernas del infierno quien debería protestar por tener que seguir al servicio de un loco.

QUINTO YO: No. Soy yo, el YO pensante, el YO imaginativo, el YO hambriento y sediento, el único condenado a vagar sin descanso en busca de cosas desconocidas y todavía no creadas. Soy yo y no vosotros el que debe rebelarse.

SEXTO YO: ¿Y yo? Soy el YO trabajador, el insignificante obrero que con sus manos pacientes y sus ojos anhelantes transforma los días en imágenes y da a los elementos amorfos formas nuevas y eternas. Soy YO, el YO solitario, quien debe rebelarse contra este inquieto loco.

SÉPTIMO YO: Qué extraño es que todos queráis rebelaros contra este hombre por tener cada uno de vosotros un destino determinado que cumplir. ¡Ah, ojalá fuera yo como uno de vosotros y tuviera también un YO con un determinado destino! Pero no tengo ninguno, soy el YO sin ocupación, el que se sienta en silencio, vacío de Tiempo y Espacio, mientras que vosotros estáis ocupados recreando la vida. Pensad pues detenidamente, ¿sois vosotros o yo, compañeros, quien debe rebelarse?

Cuando el séptimo YO hubo hablado, los otros seis lo miraron apenados, pero no dijeron nada. Y cuando la noche se hizo más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, arropados en una nueva y satisfecha sumisión.

Pero el séptimo YO permaneció despierto, mirando la nada que está detrás de todas las cosas.

 

جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد

الأحمق



Dejando espacio entre tanto yo para que entres, por esta ventana, intuido en palabras que sólo nosotros veremos.
Si sigues oculto no dejarás de ser una intuición, si entras verás cual es la mayor locura.

Leña de tierra

Leña de tierra

El viaje de esta vida no se resume a segundos, minutos y horas. Es leña de tierra para aquellos que pueden llegar a tomar su corazón. Es por eso que no soy capaz de acompasarme conmigo misma.

Necesito una combinación de movimientos para mantener el fuego que arde, esta escoba ya lleva muchos palos. En esta vida existe un lugar para vivirla aunque la desconfianza haya venido a morderme.

Mantener la tierra en el espacio sin caer y tomar el sol de nuevo. Sin querer ocultar la acción y saltar cuando sea el momento. Así... que si no se informa, se deforma.

Valor es hacer lo que es correcto. Es la dotación de hasta cuando sabes que has hecho algo mal.

El coraje es buscar al enemigo en el propio ojo. Es tener miedo para seguir manteniéndome fuerte. El valor se enfrenta a la adversidad para ser capaz de superarlo.

El valor es defender la idea que el soldado lleva por bandera. Es el mayor ejército del mundo y gracias a este valor, que nos permite vivir libres, se acaba regresando a casa, sanos y salvos.

No necesito aplausos de media verónica, ni suertes del inconsciente a dos bandas. Pecado original... siempre que sea de cara y sintiendo.

En caída libre

En caída libre

Hace unos días llegué a preguntarme hasta dónde es capaz de soportar una persona. La contestación vino en el mismo instante. No quieras saberlo.

Si echo la vista atrás, la pasada y la reciente, llego a la conclusión de que volvería a recorrer todos y cada uno de mis pasos, no sería capaz de vivir de otro modo.

Con pasión y vehemencia, correcta o incorrecta, para bien o para mal, soy así y por mucho que quiera, no podría cambiar. Es un aire respirado que circula entre mi sangre.

Un año y medio después del principio del caos hago un silencio para la reflexión. Sorprendida por cada uno de los cambios que se han producido. Miro a mi alrededor y veo a mis amigos de siempre, incluso he aportado a mi maleta algunos compañeros de viaje nuevos y no me siento sola, uno de mis terrores favoritos.

Ha habido alguna experiencia diferente que, por carácter o por ir a destiempo, no ha funcionado. Ni puedo, ni quiero caer bien a todo el mundo. Hay tantos caminos como pasos por dar.

He cometido fallos y deseo no haberte defraudado. Mi peor juez soy yo y sigo sin saber si sería capaz de querer de la misma manera que amé. Las circunstancias que me rodean de óptimas no tienen nada y aunque parezca egoísta por mi parte, no quiero arrastrar a nadie hacia mi lodo. Aunque te necesite a diario.

Siento miedo de no tener la capacidad suficiente para seguir luchando y es la primera vez que me recorre este escalofrío. Tantas puertas cerradas hacen de mi camino un paso angosto.

Para aquel que fue mi todo, ya no me queda resuello, has ganado la partida. Te has ido de mi vida con la misma fuerza con la que entraste. A mi me quedan los buenos momentos y mi propio crecimiento, en esta ciudad que tanto he aprendido a querer. Para ti queda tu conciencia. Vive con ella, si puedes.

Al resto, a los que están desde mucho antes del comienzo de esta aventura en mi Madrid. A mis nuevas sonrisas del día a día, incluso a alguien más que aparece en la distancia. A todos, GRACIAS por estar, por escucharme en mis silencios perpetuos,  por el apoyo, por recogerme cuando me caigo, por las conversaciones que tenemos, por esas carcajadas arrancadas a la soledad y por todo lo que está por venir. Sois parte de mi fortaleza.

Cubo de Rubik

Cubo de Rubik

 

Hará poco más de un año que me encontré con aquel viejo cubo de Rubik y decidí volver a probar mis habilidades frente a sus posibilidades.

Pensé que este cubo tonto, este rompecabezas de plástico, hasta los niños lo sabían disfrutar y resolver en un rato.

Las noches huyeron por las madrugadas y el cubo seguía en pleno desorden. Junto a cada vuelta y giro más me lastimaba las muñecas.

Por fin, conseguí alinear el lado naranja. Al principio, esto me pareció un gran éxito pero me duró poco la alegría. Los otros cinco permanecían en un tremendo lío multicolor.

Dos días más allá, mi curiosidad y ahínco consiguió acabar la siguiente fila. No había descuidado el trabajo y los verdes se habían alineado junto a todos los demás.

Y caí en la cuenta de que el rojo y el blanco estaban mezclados. ¿Cómo puede ser que Rubik le llame a esto diversión?

Mil veces volví al cubo, mis dedos se apoderaron de todas sus partes. Tenía la voluntad de ganarle, simplemente es un vuelta más a la inteligencia y al sentido común.

En un momento de frustración le dije al cubo que ya no más, no conseguiría esclavizarme con su poder. Y así, liberada de su control, se lo di a un niño de ocho años.

Lo resolvió en una hora.

Más allá

Más allá

Estoy más allá de mis huecos.
Mi cabeza, mi corazón, mis manos, mis ojos, mi todo.
Solemne y perdida, como la noche de los cielos abiertos.
Como un dios en angustiosa lucha,
dispuesto a hacer cualquier cosa para hacer desaparecer la duda.

Estoy tan fuera de mis huecos,
que intento ver un atisbo de mí misma.
Como esa muñeca, la del estante superior.
Con los ojos entre negro y frío.

Nadie que me lleve hacia abajo será tan audaz,
estoy mucho más allá de esos huecos.
La caída en el abismo de mi pecho,
sonido de rebote insulso, sonido a olvido.

Estoy mucho más allá de huecos.
Mirando aquel corazón hueco que sigue latiendo,
intentando hacer un arte grotesco.
Ritmo de vacío a golpe de emoción.

Al igual que la mayoría de los torbellinos de un océano furioso,
he ido más allá de los huecos.
No hay más aire para respirar a la izquierda.
No hay vacío que consuele.

Vivo el mar por ancho y espacioso.
A los confines del mundo me deslizo,
en la hoja de un cuchillo afilado.
Confiada y sonriendo porque para caminar descalza,
no hay que cambiar de color.

Quieta rebeldía

Quieta rebeldía

Todo el día jugando desde su carrusel.
Desde que nos conocimos me sedujo su hechizo,
encendió el fuego dentro de mí.


Ella es capaz de leerme como un libro,
puede hacerlo con una sola mirada.
"No me escapo, es sólo un descanso"


Ella odia escuchar viejas fábulas.
Nunca le gustó que la mantenga en la oscuridad.
"Decidamos objetivos juntas y lleguemos a la marca"

 
Ella recibe sus rocas cuando se encuentra con problemas,
no deja entrar a nadie a la ráfaga de su burbuja.
Aguarda al equívoco para volver a llamar a la puerta.

A ambas nos gusta la lucha y por ello no peleamos,
estamos enfermas la una de la otra.
Cada conflicto termina con un cigarrillo a medias.

Ella es a la que sigo sin descanso,
hasta que pueda tenerla entre mis brazos apretados.
Si hay un túnel y oigo crepitar, será que existe la luz.

Un mapa cualquiera

 

Cuando la vida es de una simplicidad imposible, se puede llegar a convertir en una manera instintiva de reflexión.

En algún momento presente, ninguna relación con la ingeniería social nos debe deformar el orgullo de llegar a ser arrogantes frente a la disolución del flujo de la realidad.

Si no se observa, si no se ve, podríamos llegar a ser vaporizados en un agujero de identidades desorientadas, maquillajes de proyecciones ilusorias, de capas superpuestas por deseos de sobreabundancia que deben ser cultivadas como la pobreza.

Los acaudalados que siguen siendo pobres o como enfrentar la verdad desde la oportunidad disfrazada como una infidelidad.

El concepto no existe como una totalidad, por lo que se debe encontrar un mapa de nuestro propio yo para entrar en el mundo conceptual de la escritura de un desastre perfecto.

Sol de Octubre

Sol de Octubre

Frío brote de gris cielo.

Nubes que marchan de camino.

Leo una pasión en forma de desierto.

Paseo.

 

Balancea la lectura el traqueteo del tren.

El día es claro y bonito.

Mi mar al fondo.

Observo.

 

Plena agitación en hora punta.

Una carcajada de lejos, música de fondo, la ciudad late.

Renace de nuevo, he venido a verte.

Paseo.


Me detengo en un sobre de un marrón simple,

casillas vacías esperando remite.

El nudo en la garganta.

Observo.


Un asiento en medio del ruido, oasis de inactividad.

Tres coches con acuciantes luces, siempre presentes.

Una muralla a la derecha, un objetivo a la izquierda.

Paseo.


Un café a media mañana, cigarrillos y libro.

Sol de octubre que apremia.

Una vez más no pienso, observo.

La valla de Medusa

La valla de Medusa

Mañana de sol para Medusa, se desliza a través de la valla en busca de un respiro.

Después del desbordamiento llega la calma, la razón en búsqueda de patrón de laberinto.

Serpiente en olas.

Si evita la búsqueda, no respira pensamientos de negra toga. Su lugar es la valla,  enroscada en sí misma y al calor del sol.

El fruto de espina lúcida siempre dispuesto para el golpe adecuado no puede llegar, no vendrá de ese lado.

Serpiente en lugar sagrado.

Una vuelta alrededor de un dulce, desaparecerá rápido entre la hierba húmeda para acabar en sonrisa de marco fotográfico.

Otra serpiente, estrella de Perseo, se mueve sobre el pasto. Pista cubierta de rocío de amor.

Serpiente de sueño.

Perseo, toca escalar alto a través de caminos ásperos y pedregoso frío. Deja tu piel cerca de la valla, conseguiremos que se ponga de pie sin apenas moverse.

 

Tiempo de distancia

Tiempo de distancia

El verano les dejó agua a la puerta de la telaraña, entre algunos de los agujeros de su casa de juegos. La araña, rolliza, corría como lo hacen los pájaros asustados hacia el cielo.

La tierra reseca y agrietada comenzaba a suspirar. Demasiado trabajo para tener en el patio de la casa el maíz crecido, tanto que llegó hasta el sol.

En el cenador trasero de color rojo y rosa geranio, sonreían a serpientes de fina piel, que se enroscaban sus amarillos y negros entre césped espeso de atropellado verdemar.

Mientras, sus padres desplegaban al aire sábanas de dulce aroma. Los niños vestidos de vaqueros y prácticas... La justicia de Kyme de hace 30 años... sólo.

Aún no había ninguna nueva guerra que echara a perder sus diversiones. Escapándose a romper las montañas. Acampando sus almas al lado de aquel río limpio, que fluye, que aún hoy les habla.

Sus sueños fueron recibidos en la mañana con el chisporroteo de una trucha en una hoguera.

Y al fondo su castillo, mudo testigo de sonrisas diluidas en tiempo de distancia.

Te me vas hermano, te me vas.

 

Misterio de espejo

Misterio de espejo

El espejo refleja,
la luna recuerda.
El cristal que destella
el enigma de la luz.

El brillo que escuda
deseo que palpita.
Sombra en esencia
la espera eres tú.

El espejo mueve
el texto, la trama.
El azar elige
su deleite en infinito.

La luz dirige
misterio de vida.
Busca causa
despojada de efecto.

Espejo que detecta
desvía por rechazo.
La historia de noche
envuelta en marfil y seda.

Espejo que nos conecta,
recoge y respeta.
Principio de gala
el mar, la fuerza y tú.