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El Principio

Savia in tempo

Savia in tempo

El signo de su tiempo más el tiempo de mi signo.

La existencia de su misterio se vuelve consuelo.
La savia de una crónica cuando se desvanece en distante ola.

Volver a renacer.
Sin necesidad de ocultar lo que no se podrá torcer.
Una nueva oportunidad para reverdecer.

Es el signo del tiempo como le siento.
La ofrenda de los días, ahora.
Es el tiempo de un signo como le leo.
El frío amanecer, otrora.

La ley de aquel sigilo no se da por vencida.
Abarca todos los secretos.
Si se tiende en la duda, encuentra su religión.

¿Cuántos libros debo tocar?
Buscando sin encontrar.
Difícil debe ser.
Complicado de saber.

Es el signo del tiempo como me siente.
Un voto al alba, ahora.
Es el tiempo de un signo como me lee.
Un impasible ocaso, otrora.

Y seguimos perdiendo nuestra inocencia desde el día que decidimos caminar hacia el final.

Ahora me entrego a la llama y su modo de mirar.
Puedo sentir para llegar a soñar.
Déjate vivir para caminar. 

Paradoja de una alegoría

Paradoja de una alegoría

El ancestro de las plantas que cambió el planeta y transformó la atmósfera. La cianobacteria azul verdosa.

La esencia de toda vida conocida, el agua. Su ciclo se repite eternamente y nunca se rompe.

Una depende del otro, eterno dilema, perpetua unión.

El agua, increíble materia, una de las más inestables de todas. La corriente en forma líquida, la gaseosa del vapor de agua o la sólida del hielo. En lugares inhóspitos, forma un manto que protege del frío y permite que la vida continúe.

El motor de la vida es el vínculo, nada se basta por sí mismo. Equilibrio sutil y frágil de romper.

Interesante paradoja la que proporciona una película. Bella alegoría esperando a ser descubierta.

Es demasiado tarde para ser pesimista. A nosotros nos corresponde escribir el resto de nuestra propia historia. Juntos.

Desde Home hasta tus manos.

Un lobo sin lágrimas

Un lobo sin lágrimas

Desde el coche veía inclinarse al sol ante el blanco de la luna. A golpe de neumático amenazaba al bosque en lo frondoso de su fragancia.

Las nubes, vistiéndose de gris para su luna, jugaban a hacer formas para confundir al soñador de pie de árbol. La noche cayendo como un filo de cintura de mujer y mirando traviesa los juegos de sus niñas. Percepciones breves anunciando su invariable abismo.

Un frenazo rompe la calma de este bosque. Desciende para intentar descifrar lo que el cielo le está narrando. Oye movimiento entre las hojas y se acerca para ver a los duendes y preguntarles por los druidas de la medianoche. El lobo de opacos ojos azules sale a su paso y atrevido se acerca.

-
Dime lobo, desvélame tú el secreto, ábreme la puerta de esta noche a medias.

-
El precio serán tus ojos.

Sin previo aviso el lobo de ojos azules saltó y de un zarpazo le dejó sin sus ellos para ponérselos él.

El lobo comenzó a mirar. Descubrir ese mundo humano tan codiciado con aquellos ojos, le trajo recuerdos y ganas de llorar, no pudo.

-
Por una curiosidad has decidido llevarte mi luz. ¿También quieres mis lágrimas?, dijo el ciego. 

Un qué al porqué

Un qué al porqué

Desde la plena convicción de que la etapa es dura y el futuro incierto, esta cuesta será tan pesada como voluble mi voluntad. Todo depende de mi. El destino, los dioses o la vida, llámalo "x", han decidido ponerme a caminar sola y soy de retos.

La llave de todo no está en mi mano aunque alguna vuelta a la cerradura sí.

Lapsos de caídas necesarios, buscando el qué al porqué. Tiempo de descontrol emocional, tangible y mental. Lazos nuevos difíciles de asumir cuando el receptor está empezando a conocerse. Brazos inmesos que me recogen, cuidan y hacen reir. Quiero aprender a dar lo que recibo.

Sentimientos de vida después del caos. Pequeños pasos hacia los abismos venideros en los que me sentaré en el borde y contemplaré la decisión de descender o no. Grandes zancadas en largas conversaciones de conocimiento mutuo e intrínseco.

¿Quién sabe cómo respirará mañana? Yo no.

Tengo la capacidad de sorpresa intacta, la cautela innata y el sentido común de la experiencia. El día a día se ocupa de la sorpresa y de empujar a los recelos. El minuto a minuto de mí. Y yo me ocupo en todo y de nada.

Sigo caminando con buena música de fondo.

Hay días

Hay días

Hay días en los que siento la necesidad de llorar sin un porqué. Ahondando en el momento vivido y dejándome llevar sin más. Lágrimas indoloras de vistazos rápidos en cualquier reflejo con una sonrisa batiente por respuesta.

Hay días en los que no vuelvo a casa, me quedo con quien he estado. Intentando aprender más, sacando hasta la última gota que colma mi soledad. Confundiendo mi entendimiento. Entendiendo mi confusión.

Hay días en los que siento la necesidad de llorar sin un porqué. Ahondando en el momento vivido y dejándome llevar sin más. Lágrimas indoloras de vistazos rápidos en cualquier reflejo con una sonrisa batiente por respuesta.

Hay días en los que no vuelvo a casa, me quedo con quien he estado. Intentando aprender más, succionando la última gota que colma mi soledad. Confundiendo mi entendimiento. Entendiendo mi confusión.

Hay días en los que las palabras salen a borbotones sin mirar ni cómo, ni porqué. Dudas estúpidas sin previa reflexión. Dudas que producen chispas en el estómago para acabar bailando delante de una hoguera en pleno cerebro.

Hay días en los que la vida aprieta con la tranquilidad que le permito y me encuentro con luces desconocidas en el camino. Todo tiene un porqué y aunque tengo delante la respuesta, no soy capaz de verla.

Hay días en los que es mejor dejar paso al silencio de mi latido. Una tecla de piano sostenida entre las paredes de mi eco. Una lágrima bañada en un abrazo no dado. Una palabra clavada en pleno corazón hambriento de autoestima.

Hay días en los que necesito robarle respiros al ahogo de esta sala de pasos perdidos. Hay días en los que el dolor no duele, se anestesia con cercanía y batallas sin coraza.

Vendrán días... pero esa... es otra historia.

Un estado anímico

Un estado anímico

El gris por sombrero y el verde por envoltura. Desde aquí estás muy pequeña, sólo ocupas un palmo de mi mano.

Te he rozado con mimo al querer ver lo que ocupas. Es entonces cuando ha querido saltar una lágrima fruto del miedo y he conseguido pararla a tiempo.

No me cierres tu mano, ya te echo de menos, en un rato vengo. Resérvame un latido, yo te guardo en mi esperanza.

- "La trobaras a faltar" dice mi vecino de 600 kilómetros.

Le miro sorprendida para comprender que ha entendido todo, en un parpadeo parece ser que digo sin decir.

Me cuenta que me ha estado observando, hasta ha llegado a ver la lágrima que he querido borrar. Está seguro que tendré una historia conmovedora, como la de muchos.

Mikel también tiene una detrás de esos ojos grandes. Desde el primer momento sé que hablaremos mucho, desde el corazón. El que abres a un desconocido con la tranquilidad que da el saber que no volverás a verle.

Una ilusión

Una ilusión

El juego que me propone es que intente transmitirle a través de gestos lo que me vaya pidiendo.

- Tu estado de ánimo en éste instante.

Y sin pensarlo, cierro mi puño derecho y lo abro, al ritmo de un latido lento.

- Una ilusión.

Y señalo la ventana, todo aquello que acabamos de dejar.

- Un sueño.

Otra vez con mi mano trazo una línea recta y señalo mi cabeza.

No me deja hablar y yo tengo curiosidad por saber qué habrá entendido. ¿Quién es Mikel?

Le toca contarme como está a través de ademanes. En un ataque de originalidad le pregunto exactamente lo mismo.

Estado anímico de este momento y levanta el pulgar. Su ilusión y dirige su mano hacia el corazón y para su sueño me señala a la vez que sonríe y encoge los hombros. Nos reímos con ganas, este último gesto no lo esperaba.

Me pregunta por lo que he entendido. Le digo que su estado de ánimo, AHORA es bueno. Su ilusión es recomponer su corazón y su sueño sería entender a las mujeres. Asiente y sonríe.

Le pregunto lo mismo y dice:

- Tu ánimo, tu ilusión y tu sueño, los estás dejando en esta ciudad que sobrevolamos, pidiéndole tranquilidad y latidos. No creas que le pidas tanto. Es capaz de darte eso y más. Lo único que deberías tener en cuenta es que todo lo que pidas, debes entregarlo en la misma mesura. La esperanza no te la da la ciudad sino tu misma, la orquesta la diriges tú. Cree en lo que haces y disfruta de cada suspiro que sale de ti. Aprovecha la altura en la que nos encontramos y deja aquí esos miedos que tanto te sobran. E intenta que tu ciudad te vea bonita cuando llegues.

Un sueño

Un sueño

Mikel me resulta extraño, sin que le haya hablado prácticamente, parece conocerme demasiado.

- Yo no soy nadie, no creas nada, todo está en tu interior. Cree y confía, tranquila. No le des tus esperanzas a la primera sonrisa de medio pelo que se te cruce.

Intercambiamos teléfonos antes de empezar a ver el azul de mi infancia. Y me dispongo a ver mi otro horizonte, al que miro con recelo por lo que representa, no por lo que realmente es. Y le pido a Mikel que ahora no hablemos, necesito disfrutar del sonido de mis pensamientos.

Comienzo a ver edificios que quiero reconocer desde aquí arriba. Hasta que veo esas cuatro puñaladas que le han dado a tu cielo.

Visto y no visto vamos saliendo y me promete una llamada y más sonrisas. Déjate llevar, me dice. Sin dudarlo un instante, le digo que hace mucho tiempo el destino decidió ponerme por delante un regalo en forma de palabras. Desde entonces incluso mucho antes, lo pongo en práctica. No le doy alas a la primera sonrisa de medio pelo que se me presenta.

Sin dejar de mirarme a los ojos, me besa y me voy con mi maleta.

Susurros

Susurros

La facilidad con la que el infinito de un alma se pincela de gris y se inunda de melancolía es equivalente a la sencillez con que las pequeñas cosas se vuelven victorias.

Si el rencor quiere entrelazar invidentes vainicas, hago cabriolas bajo la lluvia y le enfrento a la mirada de mi alegría. Códigos llanos y avisos insolentes a sus sicarios.

Ya no me desmorono ante un ápice de papel, intentando llenar de pena mi inteligencia.

Los sentimientos enaltecidos hacen bailar los engranajes de la encadenada razón.

Algunas palabras deberían pronunciarse en transparentes susurros y ser descifradas entre cautelosas pisadas. Diminutos alivios que descubren dormidas esperanzas, latente confianza.

Olvidar antiguos empeños y reunir los recuerdos hechos añicos, para lanzarlos al vacío del olvido.

Deseosos y ávidos

Deseosos y ávidos

Esta noche nos ha iluminado la luna gris, lanzando a nuestras siluetas su color. Alrededor, infinitos cromas reproduciéndose en estallidos de sabor.

Mis brazos por encima de la cabeza, tus dedos haciéndome sentir el desbocado latir de tu corazón habitado. Los músculos tensos, el sonido de tu movimiento en mi pecho, transmitiendo sensaciones nuevas. El goteo de mi sangre corriendo por tus venas, sintiendo su agradable calor mientras me inundo a lo largo de tu ser.

Yo, aspirando con fuerza y recostada en la curva que forma el final de tu cuello y el principio de tus hombros. Perladas gotas de sudor caen hasta mi hueco, con el único objetivo de morir en mi lengua. Se acumulan saladas y mías. El olor que emanas, sensaciones partidas en pleno cerebro, llenándome la cabeza hasta creer rebosar. Intento memorizar el mapa de tu sabor.

Siento el tacto cálido de tu mano, energía viva. Galopando hacia arriba, más y más alto, jadeando hasta el respiro. Tu vello erizado roza mi espalda hasta conseguir electricidad que retumba en tus ojos. Deseosos y ávidos.

Bajo nosotros, la frenética velocidad que pugna por imponerse. Hoy no, desacelera, sintámonos con los ojos cerrados. Bebamos de esta locura.

He encontrado un torbellino perdido entre tu rodilla y mi cadera. Tu aliento roza mi cara, noto tu húmeda saliva y la emoción palpita.

Una fascinante mirada, un leve gesto, la mente entrecruzada. Un sin sentido de alegría acabará por agotarnos para volver a crecernos en el susurro de un ademán. 

Un paso atrás

Un paso atrás

He visitado tu madrugada y nos hemos sentado en aquel banco que llegó a aprenderse mi nombre. Hemos compartido la noche constante junto al insomnio de un solo paso atrás.

He sentido que me querías más cerca y he bajado al pliegue de tu mano, para volver a confiarte todo aquello que, por miedo a que se cumpla, no dejo escapar. Aquí oculto... dentro... en el hueco del silencio.

Escuchando cómo se van rompiendo los días, volteando las dudas y anhelos que se clavan. Buscando tu luz para llevarme un gramo y estirarlo hasta la próxima.

En tus olas te has llevado las caídas y los titubeos y en tu espuma se han deshecho una despedida y esta oscuridad.

He pagado tu precio, correr de lágrimas negadas, por hoy no te debo nada más.

Me quedo en el inicio, el vacío y la nada los dejo bajo esa piedra de tu orilla. Y miro hacia delante, rojo e inmenso amanecer, la llanura en trámites de ser pisada... sin predicciones.

Sin que sepas

Sin que sepas

Las ninfas saben de la ilusión del renacer que creí marchitado.

En mi pecho no hay cabida para el dolor de la espina que empuñas.

Tu extraño querer es una ilusión no buscada.

La niebla que te empujó hasta mí, te llevará suave e indoloro. 


Son tantos los motivos por los que ni has entrado en mi olvido.

Has sido lo que yo he querido, un sin saber de mí.

Un sueño más de tu puerta cerrada.

Tu calima te hará volver.


Y convergeremos en los besos que quieran ser.

Caricias en la distancia de medio palmo.

Tu espalda pidiendo las marcas de mis manos.

La boca cubriéndose a miradas.

Para volver a abandonarnos a esta falacia en la que vives.

Y seré de nuevo, sin que sepas de mí.


Sigue tras tu muralla.

Cree lo que miente tu garganta.

Tu desdeño es pasajero, como tu corazón.

No llegarás ni al rencor por el abandono.

Sé que no te alejarás.

La sonrisa de tu recuerdo

La sonrisa de tu recuerdo

Hemos vuelto a reír durante unas horas, a través de reencuentros no buscados.

Estabas a mi lado en la distancia. Dándome la mano de la misma forma que lo hacías... sin cambiar el más leve gesto. Intentando transmitirme aquella cuerda locura que te gobernaba y la misma fuerza emanando de tu débil cuerpo. En tus labios aquella tímida sonrisa que hacía bailar a tus ojos. Tu corazón latiendo al ritmo de tus impulsos, ademanes y huellas. Ese corazón que olvidaste en aquel portal.

Igual que anoche, te viví. Entregado a tus canciones en aquellos difíciles momentos atrincherados en tu vida. Con tus escondidos sueños abandonándose a la inmediatez. Masticando el dolor y la traición que la vida había decidido traspasar a tus sentidos. Hasta me ha parecido oírte.

Esta noche me he vuelto invisible para dormir contigo en tu inexistencia. Encogiéndome en tu rincón y soplando el polvo de mi memoria. Y te he llorado Enrique, entre carcajadas, para que la indiferencia no te ahogue y sientas que te recuerdo.

Si ayer no recibiste realidad, no estoy viva. Como no he sentido la humillación del llanto, hoy este papel no me huye.

Es la sonrisa de tu recuerdo.

Caminando

Caminando

Callado testigo indicador que observa los diálogos de los fanales en la madrugada. Marcando la larga recta de los ebrios caminantes. Marchas enmarañadas en sus sofocadas noches.

Unas mustias coplas dan calor a los corazones rotos. Creyendo que su médula será reparada por su trivio.

Musitando otros sones, prometen descansar esta vez y dedicarse a soñar de nuevo.

Portillos amagando tragedias de amor; persona que detestará al callar sinceridad; no debería ser peldaño de premura cuando no haya alarma de incendios.

Acondicionarán sus lágrimas e ideas, los escritos vacíos de historias bellas, esos tres minutos de canción...

Comenzarán a robar paisajes, a disfrutar de su reencuentro. Descansando en nubes de libros y fuentes al despertar.

Anestesiados por el recuerdo de lo que será. Arrullados por el discreto sereno.

Doble o nada

Doble o nada

Situación que nos lleva a esta mesa, tránsito complejo dentro de una inocente simplicidad.

Tus soberbias cartas las manejas detrás de tu mirada... te sabes con buena mano. Consigues ganar para llegar a un desafío: doble o nada.

Juguemos.

Entablamos la partida recelando y con vistazos rápidos hacia nuestro más allá.

Desde mi rutilante juicio, tejo mi baza... con cautela. Cartas por descubrir y un relajante baño en reflejos de contemplación mutua... queremos saber más.

Nuestro verde tapete se viste de piano con tus dedos tamborileando mientras paladeas la  desconfianza. Esa misma que me llevará a un fin escrito en la sinergia de mis dedos, la que nos envolverá en esta partida de final asegurado.

Veo en tu iris el centelleo de los naipes... nos volveremos a medir en la mesa.

En estado latente

Indefinidos latidos destilados por melodías clásicas.

Los que me hacen creer, sentir, llorar y olvidar... Para volver a renacer de una mariposa. 

La tuya ... la mía

Olvida la lluvia

Olvida la lluvia

Tempestades en sus ojos y lucha en su ciega mirada. Con cada lágrima caída, olvida el desaliento, los sueños y la existencia.

Los crepúsculos torcidos, las esperanzas ausentes, las antiguas escenas borrosas en su nuevo camino, ahogadas en torrentes.

Sus ojos son incapaces de ver, no supo mirar de frente. Enseñándole el espinazo al mundo, olvida las batallas perdidas.

Respirando en su rincón, mirando las torrenciales noches de sus ojos. Teme las tormentas y sueña recuerdos de un nuevo día.

De tanto olvidar recuerda el presente, desdibujando el ayer y su latido ausente. Olvidó pronunciar palabras sin sonido, ecos en su mente.

Sus ojos dejaron de sentir, por un instante. Hace tiempo que ya no es  tormenta, hace tiempo que sólo contempla. 

Jugando a amar

Jugando a amar

Juguemos al amor, juguemos a aprendernos.

Escucha y déjame imaginar.

Mientras buscas en el interior, seguiré tu mirada.

Juguemos a aceptar que nada sucederá como quieres,

aunque no quieras.

Te puedes enamorar, no... mejor juguemos.

Si me ciego, no podrás parar.

Si te pierdes, nunca sabrás.

Si te gano, sentirás más allá.

Juguemos a amar, a leernos,

a volar por los sueños que atrapamos en la vida.

Juguemos al amor, como dos niños

que confunden la pasión con el olvido.

Bebamos de los besos y mientras olvidamos respirar,

entreguémonos la piel, la una sin la otra, solapándose.

Que el fantasma del deseo nos arrulle, galopando.

Y una vez perdidos en la noche, escribamos el cuento convertido en fábula.

Juguemos al amor, nos mirará mudo el sol cuando salga.

Ven, saciemos esta sed y estas ansias de jugar.

Un soplo de...

Un soplo de...

¿Nos dejamos llevar por lo que piensen los demás, mostramos la cara equivocada? ¿Tan difícil es ser uno mismo?

Igual que viniste, decidiste marchar. Con el halo que te envuelve, la coraza tras la que te escudas.

No ha sido justo por tu parte, mis cortas entendederas no te abarcan. La imaginación es peligrosa, mucho. Confunde a cualquiera que se crea inteligente. Pides y no das. Error por mi parte, para la próxima aprenderé... espero.

Ser libre y curioso, es esencial. Si algo no entiendo lo pregunto, asumiendo una vez más la sinceridad, lo que no me interesa ni me roza. Si no recibo respuesta, insisto. Soy tenaz, hasta que siento algo que me hace parar.

Estuviste y fuiste lo que quisiste ser. Ahora sólo queda la imaginación, libre, volando. Como el oxígeno de aquella gruta, escaso... nada. Probablemente ni existas, me queda la música.

Grecia está en mi mano izquierda, Egipto en la derecha. El agua de la ducha ha decidido que la derecha caiga, sin más. Siempre busco señales, esta es una. Una confusión, una disculpa no aceptada, una idea vaga... Todo... Nada.