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El Principio

El sonido de tu corazón

El sonido de tu corazón

Hoy necesito tu pecho.

Como cuando estábamos en la terraza de aquel piso, estrecha y larga. Te daba la vida aquella tumbona, ver el cielo entre los edificios y tenernos cerca.

Me sentabas en tu regazo y me obligabas a apoyar la cabeza en tu pecho, para que me calmara. Me prometías un caballo para cuando creciera y pudiera hacerme responsable de él. Conseguías que volviera a saltar, contenta. Y vuelta a calmarme. Ahora necesito el sonido de tu corazón.

Aunque no estás lo consigues, todo pasa y todo llega.

Un instante, sólo eso, para volver a cargar las pilas y comenzar otra nueva lucha.

Cae la tarde y el sol se lleva el mal rato. Ahora marcho a cerrar los ojos, por hoy ya es bastante. Mañana los necesito con el brillo habitual... será otro día.

He llegado a escuchar tus latidos, me voy más calmada.

Mi pecado

Mi pecado

Permíteme ahora que estás dormido hablarte. A estas horas de la madrugada es más fácil para mí decirte al oído estas ideas que me matan,  y al no tener respuesta por tu parte, será mejor.

Dentro de tres vidas tendré un perro que maullará, a ti te parecerá extraño y a mí no, por eso entenderás que te sueñe tanto.

Ahora comprendo por qué cada gota de lluvia es diferente y todas mojan igual.

No me cansaré de estar callada cuando esté a tu lado, ni de hablar demasiado cuando no estés delante.

Aunque te parezca extraño, me está empezando a gustar poner la lavadora y comprobar que no solo compartiremos detergente. Planchar se me da mal, pero seguiré intentándolo...

Siete días, siete pecados que cometo. Siete razones y muchas más para seguir a tu lado...

Después de tanto tiempo, me encantará descubrir que serás mi pecado capital favorito. El resto los descubriremos en cada despertar.

Te soñaré pecando... mientras duerme...  shhh...

Pónme a prueba

Pónme a prueba

Dime, querida conocida de tropelías, ¿hasta cuando vas a tirar de mi cuerda? Veo que te han hablado bien de mí y no sé si decirte que me halaga. Has decidido ponerme a prueba, una vez más y tu estilo no es dar alternativas. Bien, vamos a ello.

El ser humano parece ser que no tiene límite de padecimiento y no tiene más remedio que ir demostrándote día a día que no podrás pues no tienes luz.

Te gusta jugar con mis fronteras, ver cómo me mido, cómo intento sacar la cabeza. Cuando has visto que sonreía, has decidido sacarme a bailar de nuevo.

Juegas con nuestros corazones porque tú no tienes. No sabes lo que es el calor en tu gélida existencia. Y aunque nunca lo reconozcas... te sorprendemos, una y otra vez. Con lo que piensas en asestar un nuevo golpe, doloroso y certero.

El que preparaste para mí, ya ha llegado. Está aquí, conmigo y nos estamos empezando a conocer. Dame tiempo, ese que tanto te sobra a ti y a mi me ahoga.

Podré contigo, querida. No sé quien ha tenido peor suerte; si yo por haberme cruzado en tu camino o tú por haberme elegido. ¿Ves la foto? Mírala bien y saca tus conclusiones.

Dame tiempo, niña. He bajado algún peldaño, no sonrías... no son tantos.

Deberías saber que las escaleras tienen dos sentidos. Tú, ocúpate de las bajadas, no sabes hacer otra cosa. Yo, me sentaré un instante en el escalón, dos tiritas, un cariñoso mimo y venga... hacia arriba, con mi vértigo, pero hacia arriba.

Te deseo aquí

Te deseo aquí

Te deseo aquí, conmigo esta noche, cuando pase la aurora boreal.

Deseo que estés aquí esta noche, cuando el cielo arda.

Ojalá pudiera tenerte aquí, a mi lado.

Porque he estado abajo, cayendo del cielo. Abajo en mí y todavía de pie.

No debes lanzar los dados, podrías sorprenderte o desencantarte.

Busca y me descubrirás tras tu piel. Ardiendo como un millar de estrellas y aunque a años luz recibirás su helada y fría luz.

Estás ahí callado, siempre conmigo, sonriendo sobre mí.

Es algo tan hermoso. Algo tranquilo, para aliviar mi mente cuando la presión decida volver.

Desierto y mar

Desierto y mar

Ha sido tu sonrisa en la voz, tu forma de ser lo que me atrapó en tu inspiración.

Por escucharme al hablar, por intentar perdonar, por tu forma transparente de amar y por tanto que no debo explicar.

Seguiremos caminando desde la larga travesía de mi desierto hasta que el sol pierda sus días y el mar no tenga más olas.

De mi eternidad nunca querrás marchar, venciendo el tiempo y entre los dos, no habrá final.

Le das la brisa al dolor, paciencia al amor, experiencia a cada nuevo temor y a lo imposible la solución.

Tus noches hablan de mí, por lo que te dice dudar. Mi alma aprenderá a vivir y tú volverás a respirar por tratarse de ti.

Vuelve a tu montaña yo me quedo en mi duna. Fue bonito caminar, sólo eso nos dejaron amar.

Obstáculos

Obstáculos

Paseando de las manos de mis padres un domingo cualquiera, me topé con una tienda que tenía una cancela de barrotes. En la puerta había colgado un muñeco que llamó poderosamente mi atención y la reja me impedía verlo mejor. Pequeña pero resolutiva, decidí meter la cabeza en aquel enjambre de hierros para poder ver a mi nuevo acompañante de juegos. Había decidido que era para mí.

Desde mis escasos 3 años, creía tenerlo todo controlado. Meter la cabeza fue fácil, la complicación se presentó después. Había pasado por alto ese pequeño detalle. Después de muchos nervios, bomberos y tirones, salí triunfantemente llorosa. "Queco mío" fue lo único que dije. Era tan inconscientemente combativa como ahora.

Han pasado 37 años desde aquella primera actuación estelar y vinieron muchas más. Él me las contaba con un orgullo velado que nunca verbalizó y me transmitía en su mirada. Soy como tú, tranquilo.

La impulsividad azucarada con algo de inconsciencia me guiará hacia los objetivos que surjan. Mientras tanto seguiré combatiendo con todas las nuevas armas que le robe a la vida.

Inagotablemente tú

Inagotablemente tú

A unos centímetros tras el pequeño muro, entre mis pasos y lo desconocido, allí estás, aunque yo sé que no es así. Permanezco sujeta a tu recuerdo, vivo y callado. Vienes conmigo aunque no vengas. Te busco cada noche en cada palabra no pronunciada. Entre tus evocaciones asesino madrugadas y entre tu consuelo las mañanas resucitan como si fuese mi último día de fuerza a este lado del mundo.

Me conviertes en cuatro paredes y en ellas cuelgo sonrisas a nuestro gusto. No soy un bufón si te alejas, pero no te vayas aún... Te necesito.

Si el reloj acepta, seguiré robándole segundos para sumar a tu memoria, que son ellos los que me dulcifican la nostalgia que a veces vuelve. Con cada guiño de despedida me cargas de energía.

En mí todo está lleno de ti, porque sin ti no existiría. No puedo retener en el pecho toda la tranquilidad que me legas y todo el sentimiento que me produces.

Una transacción cualquiera

Una transacción cualquiera

Vender el alma a cambio de promesas diestras sería más o menos un pacto con el diablo.

Nos encontramos en cualquier rincón y su oferta fue sugerente. A cambio de muy poco se llevaría mi alma y su nombre.

El pacto fue claro y conciso: yo le daba todo lo conseguido hasta la fecha y él me proporcionaba todo lo que nunca tendría con tantas palabras huecas, vacías y perdidas. Y ahora me siento viva, alimentándome a base de sonrientes esperas.

El diablo es mentiroso, lo sé de sobra. Me ha dejado la creencia de que lo divino es para los otros, para los que creen que el amor es cosa de dos.

Quiero recuerdos nuevos y después de todo ya no sufro si me los roba, sin alma no soy un blanco fácil. Ahora camino por las calles con la seguridad de que mis pasos no serán pateados más de dos veces por otro corazón ingenuo.

Le sugerí que fuera rápido, que no me tuviera esperando algo que él y yo sabíamos que tardaría siglos en conseguir... sonrió. Con esa sonrisa burlona del que se sabe más fuerte que nadie. "Las cosas las tendrás a su debido tiempo".

Su comportamiento fue digno de lo que es... un embustero, un farsante, un ladrón. Ahora mi alma pertenece a otros que la llenan de momentos.

Todo lo que había conseguido con demasiados esfuerzos, me lo arrancó de golpe.

La primera prueba: Aquel primer viaje enfrente de mis ojos. Portbou, el final de un lugar, el principio de una historia, el recuentro con otra etapa. La nota conseguida: Una lágrima vestida de sonrisa.

Y aquí estoy ahora, disfrazada de diablo, incapaz de pedirte prestada el alma, ni de robártela. Tan inocente como una niña sin corazón.

40 sonrisas

40 sonrisas

Otro primer despertar, las dos primeras palabras: bon día, así se ha instaurado. Una rápida mirada a mi mar y la primera sonrisa de un millón que esbozaré hoy.

Una ducha, 34 grados de agua caliente para empezar el día con sabor a calor, en cascada, sintiendo cómo cala cada poro de mi piel. Me gusta.

Un café con leche y dos sacarinas, cuatro galletas para acallar al estómago. Un iboprufeno para salir de la espesura que me envuelve, sólo han sido cuatro horas las dormidas. La sonrisa no se borra, hoy no.

Las pestañas negras, bien marcadas. Los labios brillantes y la sonrisa, que no se va. Los tejanos ajustados y el tacón bien alto, que se oiga por donde paso, hoy sí.

El coche me espera y a la vuelta de la esquina el mar... mi mar. Me guiña sus ojos, me regala sus reflejos de sol, han pasado tres gaviotas para jugar con el aire que las transporta.

Un semáforo y siete peatones que me miran extrañados. Hoy el ataque de ansiedad no tendrá cabida, hoy le desafío. Es el principio de su fin.

Tres rotondas y una dirección... sin novedad. Un cigarrillo y la consabida sonrisa, hoy sí, hoy quiero.

Una carretera... C-60, verde, poco transitada y amplia. Con una centelleante luz que no ciega, que quiere bailar con mi sonrisa, nos estamos conociendo día a día.

Escucho Rac 1, podría haber sido Cadena 100 o los 40. No, Rac 1 una costumbre que no quiero perder por los caprichos del destino. MI destino, ese al que sonrío.

Un día marcado por un cambio de década, un despertar que no quiero dormir, un paso adelante.

40 años... una historia vivida, dos vidas pasadas, futuros por desvelar. Os dejo... me espera MI DIA.

Muéstrame

Muéstrame

Muéstrame cómo haces ese truco, el que me hace gritar, el que me hace reír y rodearé con mis brazos tu cuello.

Muéstrame cómo lo haces y prometo escapar contigo, para que recuerdes cómo sonreír.

Daremos vueltas en este vertiginoso precipicio y besaré tu cara.

Soñaré todas las formas diferentes que tienes, para hacerte brillar.

Tú, suave y único, perdido y sólo. Yo, extraña como los ángeles, bailando en los océanos más profundos. Chapotearemos en el agua.

Desde ese día seremos un sueño hecho realidad. La luz del día nos dará forma.

Había pensado en dormir y olvidar, pero no... prefiero soñar despierta para respirar tu nombre, porque estoy en una acompañada soledad, porque el mar es creciente y en la visita prometida le dejaré el sentimiento olvidado.

Bésame que caen 40.

Hacer Vs Ser

Hacer Vs Ser

¿Haces lo que eres o eres lo que haces?

El azar sigue con su juego inocente, no sabe del daño que puede ocasionar. La actitud más fácil es la derrotista y dejarse llevar. Al fin y al cabo no se iba a notar demasiado, una lágrima más en un gran charco. ¿Alguna vuelta por dar? Miles de ellas. De aquí a un año ¿desde dónde respiraré?

¿Se puede complicar mi pequeño mundo? Sí, sin duda. El tuyo y el mío, nadie está exento. Durante el primer minuto sangro, después me fijo en la espalda y voy bajando la mirada... no estás mal. Esa espalda que está empeñada en mostrarse, una y otra vez. No, no estoy diciendo la verdad, no han sido tantas veces. ¿Las justas? no, ¿las necesarias? tampoco, las que van tocando, quizás...

Otro escalón, para subirlo o para bajarlo. Unos días para la decisión y después ya se verá. Mientras tanto, si no te importa vida mía, me quedo en el rellano, disfrutando de las manos, las letras, las sonrisas, las soledades y los dientes, de todos ellos... a muerte.

La entrada a la nueva década ya ha tenido el primer regalo, difícil paso aunque no insalvable. Ten cuidado, vigila, me está empezando a gustar tu espalda y a estas alturas, ya deberías saber qué ocurre cuando me relajo y la comodidad reina.

El primer ataque de ansiedad asusta y el segundo... y el tercero. A partir del cuarto le miro a los ojos, le provoco hasta controlarle... Hasta que se canse.

Sin duda, hago lo que soy, no concibo ser lo que hago.

Paraíso desconocido

Paraíso desconocido

De tus rojos labios surgió una voz convertida en carne ante mis ojos. Una sacudida directa recibida en forma de puñalada en su caída hacia mi fondo.

Torbellino de rabia hacia el momento, soy pez que muerde su cola cuando estás tú. Camino hacia un propuesto sentido único que no encuentro; y en el retorno, semáforo en luz ámbar... tirando a verde. O apresuras mi letargo o me frenas de golpe.

El precipio de tus manos arde más que el fuego infernal, quemaduras en el corazón.

Cuídate de no perder el norte durante la noche, allí residen los sueños que duermo a veces despierta, otras veces son sueños desvelados al tiempo, de grises madrugadas y desnucadas estrellas.

Mientras te aguardo, seguiré fumando. Reconozco que los pequeños paraísos que hemos cruzado, me supieron a poco.

Esperaré que crezca otra manzana para pedírtela.

Mañana

Mañana

No dormiré hasta que logre hallar la respuesta.

No me detendré antes de tropezarme con la cura a esta enfermedad.

A veces siento que caigo y estoy desconectada.

De alguna manera, sé que estoy preocupada porque me necesitan.

Espero y observo en las sombras, todo el tiempo.

Busco y sueño viviendo para el mañana, toda mi vida.

Ellos dicen, que debo aprender a matar antes de poder sentirme segura.

Yo preferiría morir que convertirme en su esclava.

A veces siento que debería jugar a ser trueno.

De alguna manera, no quiero sentarme a esperar un milagro.

Observando, esperando... En las sombras, todo el tiempo.

Buscando, viviendo... Para el mañana, toda una vida.

Caminando en círculos, observando y esperando que algo ocurra.

Siénteme, tócame, cúrame...

Ven, llévame más alto. Te prometo que tocarás el cielo.

¡Salta!

Hasta aquí has llegado, te relego a las sombras.

Has traspasado la raya. Tú lo has querido, ya no jugaremos más.

Ahora soy yo la que decide. Ya sabías contra quien jugabas y si no es así, lo aprenderás.

De frente, todo vale. Por la espalda, a muerte.

¡Suerte! La necesitarás.

Llevo una semana despertando con esta canción. Si la escuchas... prueba a saltar, adrenalina en estado puro.

Me hace ilusión las visitas al blog. Mucha.

Se pueden dejar mensajes... ¿Tienes algo que decir?

A quien tanto he querido

A quien tanto he querido

No quiero tu amor, ni escuchar tu voz, ni vivir por ti.

No quiero tu amor porque cuanto más te alejas, más libre me siento.

De ti ya nada espero, que el camino acaba aquí.

Ya no soy ni canción ni sueño. Ya no estás.

Ya no siento el zarpazo de tu silencio.

Hoy es como si todo hubiese pasado hace tiempo.

Te llevas el capote bolero de mis pasiones;

Ni me interesa, ni lo lamento.

Hoy quiero tu amor y escuchar tu voz y vivir por ti.

Hoy quiero tu amor porque, cuando más te alejas, más triste me siento.

De ti ya nada espero, que el camino acaba aquí.

Ya no soy ni fin ni destino, ahora sé que acabó lo que compartimos.

Ya olvidé tu voz, tu piel, aunque llore por ti alguna vez.

Mi corazón libre es, pero siente la pena.

De caricias aéreas, enmarañé tu cuerpo.

A quien tanto he querido le escribo:

Ya no peino tu pelo, son los dedos del viento.

Soñando

Soñando

Con el tiempo los mares de mis ojos fracasan en la distancia, junto a las gaviotas que saben mi nombre. ¿Voy consiguiendo dividir el llanto a las olas?

Ermitaña de una isla ávida de voces, de posibles rostros cercanos a mi luna. Llevo sobre mi espalda la indigencia de un tiempo saboreado en las arenas de un implacable desierto, el de la soledad. La bestia va mutando, en el follaje interminable de unas crecientes acacias, desgarrando el caparazón para proteger mis garras del frío.

Fui verano, después manantial y hoy me sorprendo frente al espejo de mi suerte. Fui eclipse, reflejo de luz sin luz. Aprendí serenatas en mi guerra con el alma y mi coro fue el viento, desposé a duendes que consagraron mis besos.

Hoy soy primavera y nado junto a sirenas y saboreamos aquellos caldos oníricos de reyes babilónicos. Colmo las orillas obligadas del descanso con febril actividad. Levanto muros, crío cordilleras empujadas por mis manos, de las montañas más altas me llevaré la esencia.

Así, únicamente así, morderé a las dudas, porque volverán. Me esperan en sus templos grises, vibrando de hambre, rechinando lamentos en la terraza de la ciudad reencontrada, al final de los laberintos de mis horas.

Soñaré con ese duende que romperá mi exilio y las ilusiones cansadas de esperarme frente a los atardeceres ociosos, volverán.

Un dios pasa fugaz para hacerme el amor sobre la espuma de los ríos. Cuando esté dispuesta a recibirle ya habré ahogado el hábito de soledad que se hace patrón del verbo.

Dime soledad: ¿Cuándo te cansarás de gritar mi nombre?

El rey ha muerto

El rey ha muerto

Cuando yo solía gobernar el mundo, los mares se alzaban si lo ordenaba.

Ahora, en la mañana, barro sola las calles que solía poseer.

Yo tiraba el dado y sentía el miedo en los ojos de mis enemigos.

Escuchaba como la gente gritaba:

¡El rey ha muerto, viva el rey! Pensaba que no iba conmigo.

En un minuto yo tenía la llave, al siguiente las paredes se cerraban en mí.

Y descubrí que mis castillos estaban construidos sobre pilares de sal y arena.

Escucho campanas sonando y los coros de pequeños calvarios siguen cantando.

Son mi espejo, mi espada y mi escudo. Mis aliados en un campo extranjero.

Por alguna razón que no puedo explicar, por una vez, sabes que nunca hubo una palabra honesta.

Así era cuando yo gobernaba el mundo.

Fue el viento loco y salvaje que tiró las puertas para dejarme entrar.

El sonido de tambores remotos entrando por las ventanas rotas.

La explicación

La explicación

Alguien me ha regalado esta maravilla.

Alguien que espero tener siempre a mi lado.

Alguien que en comparación, recibe mucho menos de lo que me da.

Alguien que me quiere.

Alguien que día a día aprendo a querer.

Gracias.

Un regalo

Un regalo

Tu vida descendía por un riachulo alegre y bullicioso

llevándote a un gran río manso, de aguas tranquilas.

Donde depositaste tus ilusiones.

Ilusiones que sin darte cuenta las arrastraba la corriente,

hasta que desembocaron abruptamente en el mar.

Mar, palabra que evoca inmensidades.

Inmensidad de agua que absorbe tu llanto.

Remolinos de soledad.

Inmenso es el mar de incertidumbres en el que vives,

mar de dudas y contradicciones.

El movimiento de vaivén que producen sus olas

te adormece, te sumerge en un largo letargo.

Abres tus ojos, deslumbrados por el sol,

atisbas un lejano horizonte.

El sonido de las olas rompiendo salvajes en las rocas

despiertan tu ira, tu coraje, tu consciencia,

descargando tu pesado equipaje en ellas,

se inicia tu batalla contra el mar.

Tu inercia te lleva desesperadamente a buscar una playa

donde encontrar tu paz interior.

Un lugar para anidar de nuevo tus ilusiones

quizás se cruce una barca, en tu nado, hacia la orilla.

La arena se desliza suavemente por tus pies,

el leve susurro de las olas llega a tus oídos,

lo escuchas ahora serenamente.

Tus ojos se posan en la fina raya del horizonte.

Tus labios sonríen, miran tus manos.

Por fin las riendas de tu vida están en ellas.

Recuerdo vs Olvido

Recuerdo vs Olvido

Ya no quiero recordarle, lo mejor es borrarle en un suspiro de vida. Porque es mentira, es revivir el recuerdo de un recuerdo, la visión de la vida pasada a través del dolor. Son pros y contras clarísimos, dejarlo pasar será el remedio.

En ese minuto, pequeño espacio de tiempo, el rescoldo revive en todo su esplendor. Y sabía que soplaría viento sobre él para hacerle producir una nueva llama. Mejor vivirlo desde fuera, pero... ¿cómo se hace? Quiero recorrer la senda de los pasos del olvido.

Quiero que llegue el tiempo de la tranquilidad continua, en el que mi corazón sea capaz de sentir la brisa sin él. Paseando por calles limpias de esperanzas y dejar dormir a las lágrimas en algún escalón.

El extravío de un tiempo que invertí junto a un corazón, curando heridas con el hilo del olvido. Ni quiero ni doy lecciones, sólo recordar que hacen falta dos cojones para venir hasta aquí y enseñarle al espejo que por cada paso dado y cada amor roto, levantaré un muro lleno de colores matizados. Es el principio del olvido, otro más.

Grito a los cuatro vientos que el hecho de estar sin él, no es más fuerte que yo. Que este invento cruel del olvido va ganando terreno, aunque se torne inestable y esquivo. Que los sentimientos no se enclaustran detrás de mis ojos.

Del aroma del pasado no huyo lo más mínimo, ya que el pasado es alguien que nunca se marcha de casa, siempre se despide para volver como si hubiera olvidado alguna cosa en un espacio de la memoria... El recuerdo trabaja horas extras para engordar al olvido.

Recuerdo que me ve como una niña desobediente y su castigo es dormir conmigo en el lado vacío de la cama. Hay ocasiones en las que creo que el olvido es necesario para desterrar al recuerdo, cuando realmente es el recuerdo quien necesita del olvido para atormentar mi presente.

Hay textos que me cuestan sangre y este es uno de ellos. Lo que empezó hace unos días entre tinieblas, hoy sale a la luz. Desde el prisma de otro día se ve absolutamente diferente y no por ello se va a quedar en un cajón. No, ya no.

El parque de atracciones sigue abierto y sería bueno empezar a pensar en cerrar por reformas.